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Enfermedades futuras

Sede aguas de Barcelona

Hace unos días empezaron a aparecer pequeñas cavidades en los brazos y las piernas de un centenar y medio de empleados que trabajan en la sede central de Gas Natural en Barcelona.

La sede de Gas Natural es uno de los edificios más llamativos de Barcelona, además de poseer las más altas tecnologías. Estos dos elementos combinados lo convierten en un edificio futurista, de brillantes cristales y formas imposibles.

La enfermedad llamada la lipoatrofia semicircular parece que s debe a la conjunción de dos factores: la sequedad del ambiente y la acumulación de campos de energía electrostática o eléctrica. Con la abundancia de campos eléctricos, magnéticos y de diferentes tipos de ondas a los que diariamente nos vemos expuestos sin saberlo, esta enfermedad se convierte en una de las muchas posibles que en el más cercano futuro empezaremos a sentir.

Muchas de las enfermedades que eliminaban a grandes porciones de la población han sido controladas y cada día nuevas fuerzas se van uniendo a este ejército. Pero al mismo tiempo que muchas enfermedades desaparecen otras tantas empezarán a surgir. Al cambiar nuestro entorno, nuestro modo de vida, al modificar nuestro alimento y nuestros propios cuerpos, nos toparemos con nuevos males y dolencias que tendremos que combatir.

Imagínense los huesos y músculos debilitados por vivir en el espacio, la falta de vitamina A al vivir en subterráneos o trabajar de noche. La falta de algún tipo vital de planta que se ha extinguido (o transformado). La imaginación resulta inútil para todas las posibilidades.

Los estudios dicen que en el futuro las enfermedades mentales campearan en la humanidad. Qué nuevas enfermedades mentales también podremos inventar. Philp K. Dick ya había planteado que la enfermedad del futuro sería la esquizofrenia.

La esquizofrenia - dijo Jack - es uno de los problemas más apremiantes que ha enfrentado la humanidad. Para serle franco, Papá Bueno, yo emigré a Marte porque tuve un episodio esquizofrénico a los veintidós años

Tiempo de marte


Fuente: Las Aventuras del PezEn la película Johnny Mnemonic media humanidad estaba enferma de "Nerve Attenuation Syndrome" también llamada enfermedad negra, y en Firefly las colonias terraformadoras tenían la enfermedad "Bowden's Malady". (Aquí un interesante artículo en Wikipedia sobre enfermedades ficticias).

Pero no sólo en el espacio exterior o la tecnología podemos encontrar estas enfermedades, también el pasado es otra posible fuente. Hace unos meses un estudio planteaba que el cambio podrá hacer resurgir enfermedades desaparecidas. Un día la misma plaga que constipó a los cavernícolas o extinguió a los dinosaurios podrá surgir de los polos helados.

No hay forma de evitar las enfermedades que no adivinamos. Estas y el hombre han vivido siempre juntas en una permanente simbiosis. Pero si tratamos con respeto nuestro entorno las probabilidades de que este no quiera vengarse aumentará un poco.

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De: Adolfo Vásquez Rocca Fecha: 2007-03-07 01:37

Enfermedades futuras y Metáfora Viral

La metáfora viral

http://www.psikeba.com.ar/articulos/AVRburroughs.htm

Burroughs [6] propaga su metáfora paranoica del virus a partir de Naked Lunch –El Almuerzo desnudo [7] –, obra casi inmediatamente posterior a Junky [8] que, desde la misma espectralidad de la heroína, emula con talento la escritura experimental de su época. La manía viral de Burroughs se muestra en cada una de sus obras, pero donde alcanza ribetes delirantes es en su Ensayo de ficción La revolución electrónica [9], donde el autorpostula que el lenguaje humano es un sistema viral invasivo. Según Burroughs, una infección viral atacó a los homínidos del pre-paleolítico catalizando mutaciones deformantes de las neuronas, del aparato sonoro y de la estructura máxilofacial.



En la obra de William Burroughs el sujeto se encuentra manipulado y transformado por los procesos de contagio. El lenguaje es un virus que se reproduce con gran facilidad y condiciona cualquier actividad humana, dando cuenta de su intoxicada naturaleza. Los textos de Burroughs proliferan sin principio ni fin como una plaga, se reproducen y alargan en sentidos imprevisibles, son el producto de una hibridación de muy diversos registros que no tienen nada que ver con una evolución literaria tradicional, sus diferentes elementos ignoran la progresión de la narración y aparecen a la deriva desestructurando las novelas de su marco temporal, de su coexistencia espacial, de su significado, y posibilitando que sea el lector quien acabe por estructurarlas según sus propios deseos.


El propio Burroughs, en su novela Naked Lunch, visualiza masas ectoplásmicas compuestas de una substancia gelatinosa más viva, y por tanto más repugnante y más fascinante que la vida misma, que posee y simula indiferentemente tanto la fisonomía de los yonquis como la de los agentes federales que los persiguen. Repúblicas, corporaciones, organizaciones, laboratorios, sustancias, funcionarios, agentes, técnicos, víctimas, conspiradores, tan alucinados como hiper-reales conforman el cultivo viral, ectoplasmoide que palpita en torno al agujero negro de la droga.

Como podemos constatar en los textos inaugurales de Burroughs y en la legislación anti-droga que les precedieron por apenas unos años, el imaginario de la Droga ha invocado desde sus inicios la fobia del contagio. La droga figura como agente extraño que infecta el cuerpo social. Hasta la propia escritura sobre el flagelo, incluyendo este texto, debe poseer propiedades infecciosas, según los más adeptos censores. Hoy, en la época del HIV, y dadas las metonimias de droga, sexo y sangre que conforman sus historias de contagio, surge una encarnación espectral de la Cosa con grandes repercusiones imaginarias y simbólicas de valor atávico: ella es el plasma sanguíneo humano. Es perfectamente previsible y poco sorprendente que la Droga máxima, y por ende, el máximo agente viral por venir en esta época de revolución apocalíptica permanente, sea la sangre humana.

Un admirador de Burroughs, Terry Southern, elaboró un oscuro relato titulado “La sangre de un pelucón”, donde el protagonista agarra tremendos embales inyectándose sangre humana gracias a sus contactos con una cábala de tecnólogos adjuntos a un manicomio donde ellos obtienen y distribuyen la sangre con propiedades psicoactivas de los pacientes esquizos. De hecho, el investigador del museo Pitts River de Oxford, Richard Rudgley, constata informes sobre la presencia natural del potente alucinógeno 5-MeO-DMT en la sangre de algunos esquizofrénicos. Por otro lado, el novelista británico Phillip Kerr, en su crónica de ciencia-ficción, El segundo ángel, visualiza un año 2069 cuando el precio estándar de la sangre regula la economía global.El 80% de la población está contagiada de un virus análogo al HIV, aunque de acción más lenta y con pronóstico fatal de 100%. La acción retardada e inicialmente indetectable del virus decuplica su potencial de contagio. La única cura disponible supone una transfusión completa de sangre incontaminada. El precio del litro de sangre pura se dispara hasta rebasar por mucho el precio del oro, convirtiendo la sangre en nuevo estándar monetario de la economía internacional. Poderosos bancos de sangre rigen la economía. La actividad criminal se transforma: los bancos de sangre se albergan tras inexpugnables fortalezas digitalizadas; carteles hematológicos controlan un tráfico ilegal de sangre, bandidos vampirescos asaltan a personas incontaminadas para absorberles la última gota de plasma, sobrepreciada mercancía que anula el valor de toda otra posesión, incluyendo el dinero mismo –“¡quién quiere tu dinero, lo que queremos es tu sangre! ¡-tu sangre es dinero!”.
4. La droga y sus ciclos compulsivos; monopolio y escatología.

Ahora bien, el aparato lógico-retórico puede ser rearmado y asumir diversas formas. Algo similar acontece en un sistema viral, apto para reproducir a cada instante una replica de sí mismo. De aquí puede desprenderse una zozobra de carácter ontológico-lingüística, la duda: ¿somos nosotros los que hacemos el lenguaje o el lenguaje a nosotros? Beckett. El caso es que los virus, sean estos orgánicos o digitales (informáticos), ilustran de manera insuperable los caminos que escoge el universo para resumirse, en un ajuste de cuentas abstracto con los signos –y su vocación viral– que amenazan con un día detenernos para siempre en una confusión de lenguas: la dispersión en nuestra propia Babel, el extravío en nuestro laberinto recursivo.

Ante esta situación vírica que Burroughs considera que impregna la existencia, el escritor entiende que nuestro fin es el caos[10]. El caos como un espacio mítico donde reina lo híbrido, la fusión de lo contradictorio, el doble monstruoso. La función del caos en la escritura será una fascinación por los residuos, por el flujoverbal que nos lleva al hundimiento y a la perdida, por el retorno al silencio. La aspiración será “Encontrar un lenguaje endémico, caótico, que sea un lenguaje del cuerpo, que se convierta entonces en el fin reconocido de la escritura”[11].

Será así como Burroughs basará su trabajo literario en la discontinuidad, la reiteración, la contaminación, lo inacabado y desmembrado, todo ello reflejo de un mundo corrompido, en vías de descomposición, y de un individuo desgarrado y confuso, que se aproxima a su negación.

Al compararlos fenómenos orgánicos con los fenómenos reproductivos que acaecen en el mundo virtual, es indudable que podemos extraer lecciones profundas sobre la naturaleza de los procesos lógicos. Aquí los virus constituyen una metáfora fundamental que posibilita una lectura antropológico-literaria de los textos de Burroughs. Esto, por las particulares características de estos micro-organismos, por sus despliegues alambicados, por su autonomía y su narcótica autorreferencialidad y, sobretodo, por su hábil oportunismo.

El virus informático, es el más curioso y paradójico síntoma de que la tecnología, al desbordar sus finalidades, provoca imprevisibles ironías. Ellos, remotos, numerosos, multidireccionables, anónimos, apostados esperando el sabotaje patológico: a fuerza de autorreproducción ciega, amenazan con llevar el sistema al estado de entropía máxima, muerte térmica de la programación, donde sólo habita el virus.

Es posible que en algunos años las técnicas de escritura viral, ya hoy en un embrionario proceso invasivo, pasen a constituirse en los únicos medios de expresión, en el ultimo balbuceo de un lenguaje infiltrado y parasitado, en el cierre definitivo del universo del discurso.

Ante esta situación vírica que Burroughs considera que impregna la existencia, el escritor entiende que nuestro fin es el caos[12]. El caos como un espacio mítico donde reina lo híbrido, la fusión de lo contradictorio, el doble monstruoso. La función del caos en la escritura será una fascinación por los residuos, por el flujoverbal que nos lleva al hundimiento y a la perdida, por el retorno al silencio. La aspiración será “Encontrar un lenguaje endémico, caótico, que sea un lenguaje del cuerpo, que se convierta entonces en el fin reconocido de la escritura”[13].

Será así como Burroughs basará su trabajo literario en la discontinuidad, la reiteración, la contaminación, lo inacabado y desmembrado, todo ello reflejo de un mundo corrompido, en vías de descomposición, y de un individuo desgarrado y confuso, que se aproxima a su negación.

Al compararlos fenómenos orgánicos con los fenómenos reproductivos que acaecen en el mundo virtual, es indudable que podemos extraer lecciones profundas sobre la naturaleza de los procesos lógicos. Aquí los virus constituyen una metáfora fundamental que posibilita una lectura antropológico-literaria de los textos de Burroughs. Esto, por las particulares características de estos micro-organismos,por sus despliegues alambicados, por su autonomía y su narcótica autorreferencialidad y, sobretodo, por su hábil oportunismo.

El virus informático,es el más curioso y paradójico síntoma de que la tecnología, al desbordar sus finalidades, provoca imprevisibles ironías. Ellos, remotos, numerosos, multidireccionables, anónimos, apostados esperando el sabotaje patológico: a fuerza de autorreproducción ciega, amenazan con llevar el sistema al estado de entropía máxima, muerte térmica de la programación, donde sólo habita el virus.

Es posible que en algunos años las técnicas de escritura viral, ya hoy en un embrionario proceso invasivo, pasen a constituirse en los únicos medios de expresión, en el ultimo balbuceo de un lenguaje infiltrado y parasitado, en el cierre definitivo del universo del discurso.

Los actos de un toxicómano cualquiera, como los personajes que pululan en el alucinado universo de Burroughs, se estructuran como un lenguaje altamente inestable. La droga produce esa mirada extraña, ese estado alucinatorio a partir del cual se establecen paranoicas e instrumentales relaciones. Todos los valores sociales, culturales y morales del hombre parecen condensarse en una ecuación única que Burroughs llama el álgebra de la necesidad. El elemento alucinógeno no es más que un gran aparato de control, que a su vez se sitúa debajo de otro, el médico-policiaco, el cual cumple la misión de generar la adicción. "La droga es un molde de monopolio y posesión (...) la droga es el producto ideal (...) la mercancía definitiva" [14]

En el mundo de Burroughs la expresión "vivir para la droga" es inadecuada, pues la droga no sería siquiera el objeto de una vida. Más bien la droga sustituye el vivir, deja de ser objeto de la pulsión vital para sustituir esa pulsión con su propio ciclo compulsivo, con una 'vida' más real que la vida misma.

"La droga –señala Burroughs– es una inoculación de muerte que mantiene el cuerpo en condición de emergencia"[15]. Un cuerpo para el capital es un cuerpo en perenne condición de emergencia. El capital se retroalimenta de la revolución permanente de sus propias condiciones de producción, que se repiten y perpetúan gracias a su autodestrucción cíclica continua. La droga como mercancía importada por los centros capitalistas de occidente es la advocación escatológica del ciclo del capital, su absoluto end-product revelado como avatar tóxico de sí mismo.

Su principal síntoma fue el lenguaje. En este teorema de Burroughs el síntoma y el agente infeccioso son indistinguibles. El lenguaje humano es una espora semiótica de virus desmolecularizados, con los que la CIA, la KGB y otras instituciones espectrales infectan y reinfectan a la población incauta. La adición a las drogas, las perversiones y los motines urbanos actúan como señales sintomáticas y como dispositivos de contagio. El oficiante underground de la droga, del sexo y de la violencia cumple su tarea revolucionaria al acelerar indefinidamente la propagación viral masiva con todo tipo de trucos electrónicos y massmediáticos. El objetivo es la revolución apocalíptica permanente. No es difícil deducir que existe una relación simbiótica entre el recurso del apocalipsis y la consistencia espectral de las instituciones del poder.

Consideremos además que la droga, esta droga –la morfina– o cualquier otra,es un anti-objeto;que la droga es poco definible como objeto de deseo, pues la construcción de su hábito conlleva sustituir los objetos de deseo ordinarios forjados, perseguidos, sitiados, capturados o evadidos en las fantasías de la realidad cotidiana, por un solo objeto que, como el dinero, representa a todos los objetos sin poseer otro valor que sustituir esos objetos.


5. - Periplos de inmortalidad.

El mundo era un frío laboratorio y la inmortalidad nuestra mayor fantasía. Dispuestos para la resurrección biotecnológica yacen congelados, suspendidos criogénicamente, los restos de Walt Disney. Sin embargo la muerte esta ya en marcha en el seno misma de la vida.

Por lo general, una célula esta destinada a dividirse un cierto número de veces para luego morir. Pero si en el curso de esta división, algo perturba este proceso –por ejemplo, una alteración en el gen que previene los tumores o en los mecanismos que gobiernan la apoptosis[16] celular– la célula se convierte en una célula cancerosa. Olvida morir. Olvida cómo morir.Continúa clonándose a sí misma una y otra vez, creando miles de réplicas de sí misma, llegando así a formar un tumor.Lo habitual es que el sujeto muera como resultado de ello y que las célulascancerosas mueran con el. Pero en el caso de Henrietta Lacks, las células tumorales tomadas de su cuerpo fueron cultivadas en un laboratorio y continuaron proliferando incesantemente. Llegando a constituir un espécimen tan sorprendente y virulento que ha sido enviado al espacio, a bordo del satélite norteamericano Discoveri 17. Así el cuerpo diseminado de Henrietta Lacks, clonado a nivel molecular, esta realizando sus periplos de inmortalidad.

La angustia de la caducidad

Hay algo escondido dentro de nosotros; nuestra propia muerte pero algo más está oculto, al acecho, apostado dentro de cada una de nuestras células: el olvido de la muerte. En las células acecha nuestra inmortalidad.

Es habitual hablar de la lucha de la vida contra la muerte, pero hay un peligro inverso. Tenemos que luchar contra la probabilidad de que no muramos.

Ciegamente soñamos con vencer la muerte a través de la inmortalidad, ignorando que este es tal vez el más terrible de los destinos.

Codificado en la temprana vida de nuestras células, este destino está ahora reapareciendo en nuestro horizonte, x con la llegada de la clonación.

La pulsión de muerte, según Freud, es precisamente la nostalgia de un estado anterior a la aparición de la individualidad y de la diferenciación sexual, un estado…Repeticiones de seres idénticos.

Nos encontramos en el proceso de reactivar esta inmortalidad patológica, la inmortalidad de la célula cancerígena, tanto a nivel individual como al nivel de las especies como un todo. Es la venganza contra los seres mortales y sexuales de las formas de vidas inmortales e indiferenciadas, En lo que podríamos llamar, al modo de Baudrillard, la solución final.

Un sistema viral produce a cada instante una réplica de sí mismo.

En el contexto de una guerra biológica, al tiempo que el autor de un virus anuncia su presencia devastando el ambiente, el propio virus, con relativa autonomía, también se anuncia así mismo, desbordando incluso su proyecto original por vía de alguna mutación inesperada.

La muerte, que una vez fue una función vital se podría convertir en un lujo, en un costoso placer. En todos los modos futuros de la civilización, donde la muerte habrá sido eliminada, los clones del futuro podrán pagar muy bien por el lujo de morir.

Ni la psicología ni la biología han reconocido el lugar central de la pulsión de muerte en la determinación de los seres humanos. Y así como hay una pulsión de inmortalidad para la cual se tienen respuestas tecnológicas como la clonación, también hay una pulsión de muerte. Como hemos visto, estas pulsiones entran en juego simultáneamente y es posible que una no sea más que una variante de la otra, nada más que su dilatación.

Adolfo Vásquez Rocca.

Doctor en Filosofía

Instituto de Filosofía, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso – Universidad Complutense de Madrid.

Adolfo Vásquez Rocca: Artículo “El Hipertexto y las nuevas retóricas de la postmodernidad; textualidad, redes y discurso ex –céntrico”, en PHILOSOPHICA, Revista del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Volumen 27, 2004.



2
De: el forastero Fecha: 2007-03-07 02:00

wow, apasionante. Ya grabo el link en mis bookmarks de del.icio.us para leerlo con calma más tarde.



3
De: Adolfo Vásquez Rocca Fecha: 2007-03-07 15:06

El Concepto de Enfermedad. Virus y Escatología de la enfermedad.

Medicina, Epistemología y Metáfora.

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

PUCV - Universidad Complutense de Madrid.

http://www.psikeba.com.ar/obras/AVR/autor.htm


Muchas gracias por su valoración, el blog es muy interesante y por supuesto sería motivo de satisfacción que aquí se reeditata un Artículo que podría resistir el tiempo...Algún día seremos leyenda.

AVR.

Agrego el inicio de un texto inédito

El Concepto de Enfermedad. Virus y Escatología de la enfermedad.


Tanto en medicina como en el lenguaje corriente se habla de las más diversas enfermedades. Esta inexactitud verbal indica claramente la universal incomprensión que sufre el concepto de enfermedad. La enfermedad es una palabra que sólo debería tener singular; decir enfermedades, en plural, es tan tonto como decir saludes. Enfermedad y salud son conceptos singulares, por cuanto que se refieren a un estado del ser humano y no a órganos o partes del cuerpo, como parece querer indicar el lenguaje habitual. El cuerpo nunca está enfermo ni sano ya que en él sólo se manifiestan las informaciones de la mente. El cuerpo no hace nada por sí mismo. Para comprobarlo, basta ver un cadáver. El cuerpo de una persona viva debe su funcionamiento precisamente a estas dos instancias inmateriales que solemos llamar conciencia (alma) y vida (espíritu). La conciencia emite la información que se manifiesta y se hace visible en el cuerpo. La conciencia es al cuerpo lo que un programa de radio al receptor. Dado que la conciencia representa una cualidad inmaterial y propia, naturalmente, no es producto del cuerpo ni depende de la existencia de éste.
Lo que ocurre en el cuerpo de un ser viviente es expresión de una información o concreción de la imagen correspondiente (imagen en griego es eidolon y se refiere también al concepto de la «idea»). Cuando el pulso y el corazón siguen un ritmo determinado, la temperatura corporal mantiene un nivel constante, las glándulas segregan hormonas y en el organismo se forman anticuerpos. Estas funciones no pueden explicarse por la materia en sí, sino que dependen de una información concreta, cuyo punto de partida es la conciencia. Cuando las distintas funciones corporales se conjugan de un modo determinado se produce un modelo que nos parece armonioso y por ello lo llamamos salud. Si una de las funciones se perturba, la armonía del conjunto se rompe y entonces hablamos de enfermedad.


AVR.



4
De: Adolfo Vásquez Rocca Fecha: 2007-03-07 15:11

Link a Revista Observaciones Filosóficas en Revistas y otros.

Agradecería establecer un link o enlace a Revista Observaciones Filosóficas.

http://www.observacionesfilosoficas.net/

Muchas gracias

Atte.

Adolfo Vásquez Rocca

REVISTA OBSERVACIONES FILOSOFICAS
Revista de Filosofía Contemporánea, con secciones dedicadas a la Antropología, Estética, Epistemología, Ética, Psicología y Literatura. Indexada en Base de Datos de la Universidad Complutense de Madrid; DOAJ - Directory of Open Access Journals - Lund University; INTUTE Arts and Humanities UK universities. Catalogada en UNIVERSIA.net Directorio de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); DIALNET Directorio de publicaciones científicas hispanoamericanas; LATINDEX Sistema de Publicaciones Científicas Seriadas de América Latina, España y Portugal. En BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES; Les Signets de la BIBLIOTHÈQUE NATIONALE DE FRANCE: Philosophie, Revues y Centre d'Études en Rhétorique, Philosophie et Historie des Idées, Paris. Asociada al Postgrado en Filosofía - Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y al Grupo THEORIA Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado.
ISSN 0718-3712
Director: Adolfo Vásquez Rocca | Revista Observaciones Filosóficas © 2005 - 2007 DanoEX





5
De: Adolfo Vásquez Rocca Fecha: 2007-03-17 06:43

Link a Revista Observaciones Filosóficas en Revistas y otros.

Agradecería establecer un link o enlace a Revista Observaciones Filosóficas.

http://www.observacionesfilosoficas.net/

Muchas gracias

Atte.

Adolfo Vásquez Rocca

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ISSN 0718-3712
Director: Adolfo Vásquez Rocca | Revista Observaciones Filosóficas © 2005 - 2007 DanoEX



6
De: Adolfo Vásquez Rocca Fecha: 2007-08-03 06:59

Ver

LAS METÁFORAS DE LA ENFERMEDAD Y FILOSOFÍA DEL CUERPO

Muchas de las pestes y enfermedades que diezmaban a grandes porciones de la población mundial han sido controladas, sin embargo cada día -imperceptiblemente- nuevos agentes van alistándose en este ejército destructor. Así al tiempo que muchas enfermedades desaparecen otras tantas comienzan a surgir. Al mutar nuestro entorno, al modificarse nuestros modos de vida, nuestra alimentación y -como resultado- nuestros propios cuerpos, nos enfrentamos a nuevos e inesperados males.



Dolencias de la sobremodernidad. Cronopatías; huesos y músculos debilitados por vivir en el espacio, falta de vitamina A al vivir en subterráneos o trabajar de noche. La extinción o transformación de un elemento vital en nuestro ecosistema. La imaginación resulta inútil para todas las posibilidades.


Texto completo

Adolfo Vásquez Rocca.

Doctor en Filosofía

Instituto de Filosofía, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso – Universidad Complutense de Madrid.



7
De: Adolfo Vásquez Rocca Fecha: 2007-08-03 07:00

Ver

LAS METÁFORAS DE LA ENFERMEDAD Y FILOSOFÍA DEL CUERPO

Muchas de las pestes y enfermedades que diezmaban a grandes porciones de la población mundial han sido controladas, sin embargo cada día -imperceptiblemente- nuevos agentes van alistándose en este ejército destructor. Así al tiempo que muchas enfermedades desaparecen otras tantas comienzan a surgir. Al mutar nuestro entorno, al modificarse nuestros modos de vida, nuestra alimentación y -como resultado- nuestros propios cuerpos, nos enfrentamos a nuevos e inesperados males.



Dolencias de la sobremodernidad. Cronopatías; huesos y músculos debilitados por vivir en el espacio, falta de vitamina A al vivir en subterráneos o trabajar de noche. La extinción o transformación de un elemento vital en nuestro ecosistema. La imaginación resulta inútil para todas las posibilidades.


Texto completo

Adolfo Vásquez Rocca.

Doctor en Filosofía

Instituto de Filosofía, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso – Universidad Complutense de Madrid.



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