Presentación en Santa Cruz
Memorias de futuro ofrece un menú variado, donde la ausencia de un eje temático explícito enriquece la individualidad de cada texto. Las historias que la obra contiene se acercan entre sí por la suma de ingredientes pequeños. El resultado es, sin embargo, hiperbólico: en fantasía, en inauguración de temáticas casi vírgenes dentro de la literatura nacional. De este modo, el joven escritor se aleja de tradiciones, dogmas, rutinas y se embarca en un viaje de experimentación y fugas.
Los cuentos tienen como principal residencia un microcosmo centrífugo. Cada historia tiene una germinación diferente. Puede ser un libro o una Bolivia fracturada por la diferenciación de clases sociales o la Vía Láctea o espejos humanos. Son cuentos que parten de una realidad casi cotidiana, pero afectada por fenómenos metafísicos, sociales y/o sicológicos, articulados por la ciencia y reestructurados por la desolada conciencia de estar vivos. La no ficción se inmiscuye, se confunde. A veces los cuentos presentan una fachada de verdad que poco a poco se va desfigurando por la mentira, por la imaginación del autor.
El ingenio creativo de Miguel puede fusionar encantamiento y fatalidad. Puede, por ejemplo, convertir al legendario Mago de Oz en comida para zopilotes; enfrentar a dos personajes iguales en un mismo tiempo a través de un diálogo sostenido con sorpresa e incredulidad; lograr la coexistencia de seres mitológicos en nuestras tierras, refugiarlos en el Lago Titicaca y enloquecer a quienes profundizan en su búsqueda.
Hablar de Memorias de futuro es también hablar de amnesias temporales. Es preguntarse si en algún momento las ciudades quedarán separadas entre sí. Si el colapso político ya está entre nosotros. Es hablar de agujeros negros y silencios que rompen la magia de viajes intergalácticos. Transparentar la soledad de astronautas recién aterrizados. Es hablar de ciencia y ficción sin la pedantesca necesidad de mezclar teorías y fórmulas. Consentir que hay hombres elefantes descargando el peso gigantesco de su dolor en bares de mala muerte. Hablar de Memorias de futuro es hablar de un joven escritor que ya forma parte del presente literario de nuestro país y, auguro, del mundo y sus fronteras.
Muchas gracias por su atención.
Roger Otero
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Categorías:Varios, Literatura











