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Sobre los héroes I

El héroe es sencillamente (según la RAE) un varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes o aquel que lleva a cabo una acción heroica. Pero el héroe es mucho más que eso: está firmemente establecido en el imaginario y nace de la necesidad del ser humano de creer en alguien. En la Grecia clásica el héroe era el hombre nacido de dios y de hombre, pero era más esto último que lo primero. Personajes como Hércules, Aquiles, Perseo eran seres casi sobre-humanos pero que no dejaban de serlo. Eran hombres que hacían cosas no humanas. Eso es lo importante. El hombre no siempre se ve satisfecho creyendo en un Dios superior y lejano que aparentemente no escucha; necesita creer en un hombre igual a uno, pero que por alguna característica, física o moral, es superior. Es por esta necesidad de saber en nosotros mismos la potencialidad del héroe que nacen todos los héroes.

El héroe no es más que cualquiera, no puede serlo de tal manera que se eleve y se convierta en dios. El héroe tiene que seguir siendo humano, y por eso tiene debilidades, vicios, pesares, pero este, a diferencia de todo el resto, logra anteponerse a esas dificultades, y tantas otras que le salen en el camino (las dificultades son para el héroe pan suyo de cada día) y lograr sus objetivos. El héroe no es más que el espejo en el que se mira el hombre y se ve como quisiera ser o como podría ser.

La tradición heroica no es únicamente occidental con Teseo y Jasón. ”El Ramayana” Hindú cuenta las aventuras de Rama, hijo del rey Desarata desterrado de su tierra con su esposa y su hermano. Y en la misma tradición hindú ”Las Mil y Una Noches” contiene las historias de innumerables héroes, incluyendo la de la bella e inteligente heroína Sherezade que elabora la trama para detener al rey Sahriyar en su ordalía. También encontramos héroes en la mitología Africana, en la Oriental, en la Nórdica. Cada héroe de cada cultura tiene sus características propias, sus motivaciones. Cada pueblo crea sus propios héroes en base a sus necesidades, sus deseos y sus propios ideales.

Pero hubo un héroe, casi un dios, que falló su promesa. Se llamaba Quetzacoatl, la serpiente emplumada, era un hombre alto, de larga barba y profunda sabiduría que había enseñado toda lo que sabía a los Aztecas y que había dicho que un día regresaría. Cuando Cortés llegó a Technotichlán (actual ciudad de México) la profecía parecía cumplida. Fue confundido por ese héroe/dios y se le permitió la libre entrada a la ciudad, comenzando así el final (y holocausto) de una cultura.

Los héroes que podían haber tenido los habitantes originarios de toda América, fueron olvidados en una marea de violencia. Hasta nuestros días sólo se mantienen pobres leyendas que intentan explicar una religión que fue rica, unas costumbres que fueron ancestrales. Indios Navajos, Quechuas, Aymaras, Guaraníes y tantas otras culturas han perdido en la memoria a la mayoría de sus héroes. Es por eso que toda América (hablo desde Canadá hasta Argentina) tuvo que crear nuevos héroes que se adaptaran a los cambios, a los mestizajes, a las invasiones.

Pero incluso en el mismo continente la historia evolucionó por caminos distintos. Si damos una repasada a los héroes de antaño hasta los de hoy en día vemos en ellos cómo cada vez más las historias van creciendo separadas. Es sólo un ejemplo que muestra cómo en un continente de reciente historia (historia occidental) se encuentren los extremos de un mismo planeta. El país más poderoso y los más desvalidos. La riqueza y la pobreza. Es por eso que los héroes, nacidos en estos dos lados de la frontera, son tan diferentes.

Bolívar vs. Washington

Ambos fueron los héroes de la revolución, de la liberación. Nacidos hombres pelearon contra los invasores, en el primer caso Españoles, en el Segundo Ingleses. Ambos incluso tuvieron el mismo sueño: Unificar todas las tierras liberadas. Como se puede ver claramente, uno de ellos no verá nunca su sueño realizado. De todas maneras de ambos héroes fueron naciendo las leyendas que los convertirían en unos hombres honestos y valientes.

Claro que incluso en el mito del que nace el verdadero héroe las diferencias son claras.

George Washington nació en una familia acomodada como Boliviar e igual que este quedó huérfano y dueño de una gran riqueza a muy corta edad. Hombre probo y recto desde un principio, Washington había aprendido la moral y los modales de un caballero y desde muy joven se había convertido en militar. Como dueño de plantaciones se sintió explotado por las regulaciones Británicas y empezó a apoyar a la resistencia. De ese momento a ser el Comandante en Jefe de la Armada Continental no pasó demasiado tiempo, y en 1775 se embarcó en una guerra que duraría 6 años y consistiría en una guerra de guerrillas, ya que no estaban preparados para un encuentro en campo abierto. Después de la expulsión de los Ingleses fue elegido unánimemente Presidente y gobernó por dos legislaturas. Tres años después de retirarse moriría. Washington es el perfecto ejemplo del héroe moral, infatigable y recto en su camino.

También nacido en buena familia y huérfano a temprana edad Simón Bolívar fue desde niño rebelde y de recia personalidad. A los 12 años huiría de casa y a pesar de su resistencia sería conducido a la casa de su mentor Simón Rodríguez, que lo convertiría en un hombre de provecho. Durante muchos años viaja de continente en continente intercalando las más ricas fiestas en Europa con conversaciones con grandes pensadores. A los 22 años encontrándose en Roma hace un juramento de nunca descansar hasta lograr la liberación de Latinoamérica. Cinco años después comienza la revolución en Caracas y Bolivar sube al cargo de coronel. A partir de entonces comenzaría la lucha no sólo en el campo de batalla, una lucha detrás de otra, sino en propagar la revolución a todo el continente en un continuo y sobresaltado viaje. Después de haber sufrido un terremoto en Caracas Bolivar proclama “Si se opone la naturaleza a nuestros designios lucharemos contra ella y la haremos que nos obedezca". La liberación es más complicada por la poca unificación de los que serían después países independientes. Pero en 1825 sobre el cerro de Rico de Potosí proclama que su juramento está completado. Pero la batalla no ha acabado y tiene que continuar recorriendo Sudamérica colaborando en conflictos bélicos y pequeñas guerras civiles. Es proclamado presidente en Bolivia por tres meses, dictador en Colombia por muy poco tiempo. La oposición crece y su deseo de crear un continente unido va cayendo poco a poco en el olvido. Dos años antes de su muerte es blanco de un atentado del cual se salva casi milagrosamente. Muere en su hacienda, solo y sin haber podido cumplir su sueño. Bolivar, es el héroe librepensador, guerrero pero frustrado al final de su vida.

Pero ellos solos no configuraban estas historias tan separadas la una de la otra. También son claros ejemplos de estas diferencias las mujeres que rondaron a los dos hombres:

Martha Dandridge Custis Washington fue la primera dama de los EUA, fue ejemplar madre y esposa, una self-made-woman que nacida en una familia dueña de una plantación en Willambsurg aprendió por su misma el arte de llevar una buena familia. Sobrevivió a su esposo tres años después de su muerte y hasta el último momento de este lo acompañó como una compañera ideal.

La esposa de Bolivar, María Teresa Rodríguez del Toro, fruto de un temprano matrimonio acabó en una prematura muerte, cuando él sólo tenía 20 años. La mujer más conocida que estuvo relacionada con el libertador fue su amante Manuela Saenz, la “libertadora del libertador” como se la conocía. Hermosa, valiente, guerrera, logra sofocar un motín en la plaza de Quito, le salva la vida al libertador en un atentado. Un año después de la muerte de Bolivar es considerada conspiradora por el gobierno de Colombia es expulsada del país teniendo que radicar hasta su muerte en Perú, 26 años después. Logran identificar su cadáver gracias al paquete de cartas que conservaba del libertador. Manuela Saenz llega a ser por meritos propios una heroína no del mismo calibre que Bolivar pero con una fuerza mítica mucho mayor.

Los dos héroes de la liberación comienzan ya a configurar perfiles de héroe diferentes. Podemos considerar a ambos, fundadores de una tradición mítica de héroes que aunque por caminos diferentes recorren similares accidentes, como dijimos a un principio cada uno de acuerdo a la necesidad, deseos e ideales de los pueblos.

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