Muere el padre del periodismo Gonzo
Quien hace una bestia de uno mismo,
se quita el dolor de ser hombre
Dr. Johnson
(epígrafe “Miedo y Asco en las Vegas”)
se quita el dolor de ser hombre
Dr. Johnson
(epígrafe “Miedo y Asco en las Vegas”)
Al menos una vez en la vida hay que escribir como Hunter S. Thompson, dando todo de uno, colocándose en el centro mismo de la acción y disparando tu columna o artículo como si se trataran de las balas de una Magnum .44; escribir así al menos una vez, aunque sea en forma de homenaje para él. Esta forma de hacer periodismo se la conoce como “Preiodismo Gonzo”, término que fue acuñado por Hunter Stockton Thompson, periodista, escritor, gran fanático de la vida y de la acción, que cometería suicidio el domingo pasado a los 65 años.
Thompson explicó un día sobre la palabra Gonzo: "La utilizaba un amigo mío de Oakland, siempre pasadísimo, para referirse a esas personas que tienen la mente peor que los locos". Hunter S. Thompson nacería a la fama con su libro “Ángeles del infierno, una extraña y terrible saga de pandillas motorizadas” (1966) que cuenta la vida de esta banda de motoristas vista desde dentro. Un artículo suyo en “The Nation” en mayo de 1965 atrajo la atención sobre este tema a numerosas editoriales firmando un contrato con “Random House” para vivir durante un año montado en una motocicleta como un miembro más de la banda. Finalmente el libro se publicaría dando paso a una nueva forma de periodismo que empezaba a sacar la cabeza.
En el periodismo Gonzo el periodista es el actor principal; que se joda la objetividad, e incluso la seriedad o sobriedad. Thompson escribió desde las nubes del alcohol, dijo lo que en realidad pensaba y cómo veía al mundo y todo eso le daba miedo y asco. Escribir como si se tratara de disparar contra el enemigo era su única forma de defensa, hasta llegó un momento en que ya no lo pudo aguantar.
Hunter Stockton Thompson nació en Kentucky, el 18 de julio de 1939 hijo de un agente de seguros. Después de terminar el colegio se uniría a la fuerza Aérea de los Estados Unidos de América, lo único para lo que le serviría el ejército fue para iniciarse en el periodismo cubriendo la sección de deportes para el periódico de la fuerza Aérea de California. En 1958 saldría del ejército y empezaría con trabajos en pequeños periódicos sin nunca lograr un estilo o un artículo que realmente impactara.
Aunque ya habría escrito “Angeles del infierno...” y toda la aventura había terminado con él en el hospital por una golpiza y con un libro que le abría las puertas, aun no se sentía cómodo con su estilo de escritura, el periodismo Gonzo no había terminado de nacer. Finalmente en 1970 el nuevo estilo surgiría del azar, al igual que la dinamita,, sacando del interior de Thompson una forma de escribir que ya estaba allí pero que no terminaba de descubrir. En una entrevista que concedería a la revista Playboy años después contaría cómo su estilo nacería por la presión del cierre de edición de la revista “Scanlan” de un artículo sobre el Derby de Kentucky para el que aun no había escrito nada: "Mi cabeza volaba, no podía trabajar. Finalmente empecé a juntar páginas de las notas que había tomado, las numeré y las envié a la imprenta. Estaba seguro que iba a ser el último artículo que iba a escribir”. En lugar de ser despedido y despreciado; el artículo, personal, insolente y salvaje consiguió que la redacción del periódico fuera inundada con cartas y llamadas de personas que les había parecido un “verdadero logro para el periodismo”.
A partir de ese momento y ya seguro de que había encontrado su forma de escribir empezó a redactar artículos y reportajes desde el mismo campo de acción sin cuidarse demasiado de lo que hacía o decía, con él mismo como principal personaje.
Thompson encontraría su hogar en la revista Rolling Stone que le abriría las puertas después de su primer reportaje “La Batalla de Aspen: Poder Freak en las Rockies”, un artículo sobre un viaje que hizo a su hogar en Aspen, Colorado, donde se postularía para Sheriff desde una plataforma de “Freaks”. La campaña dirigida desde la mesa de un bar acabaría tristemente en fracaso, pero el artículo significó que la firma de Thompson gustaba y vendía.
Su próximo trabajo, ya bien establecido como escritor estrella de Rolling Stone, fue cubrir una carrera de motocicletas en Las Vegas, reportaje publicado en dos partes, que se convertiría en: “Miedo y Asco en las Vegas. Un viaje salvaje al corazón del sueño americano” (1972). La historia contaba un viaje lleno de drogas y aventuras junto a su abogado, redactado en un estilo maniático y cómico que ya lo caracterizaba. Para la historia llevaría su posteriormente reconocible “uniforme”: Camisetas hawaianas, boquilla de cigarrillos y gafas de sol espejadas. Esas mismas características tendría el personaje Raoul, inspirado en Thompson, de la famosa tira cómica “Doonesbury” de Garry Trudeau.
Poco a poco Thompson se iba convirtiendo en un símbolo de la contracultura y su rostro aparecería en grafitis y camisetas. Años después “Miedo y asco en las Vegas...” sería recordado en una película de culto filmada por Terry Guillian con Johnny Deep en el papel de Raoul Duke, seudónimo de Thompson; así como “Where the buffalo Roam” protagonizada por Bill Murray, en la que Thompson volvería a las pantallas.
En la sima de su carrera, en el año 1972, Thompson escribiría incendiarios artículos sobre la campaña presidencial para la reelección de Richard Nixon en una serie publicada como “Miedo y asco en la campaña del 72” (1973). Thompson siempre criticó a Nixon llamándolo “Mentiroso, cobarde y bastardo. Un maldito granuja y un despiadado criminal de guerra”. No tenía una mejor opinión de Bush.
Durante toda su carrera tuvo también dificultades y recibió muchas críticas a su estilo porque le daba más importancia a su propia persona que al hecho sobre el que escribía, pero Thompson, que tenía muy poca aspiración literaria, decía que el periodismo era una buena forma de “que alguien más pagara para ir a donde está la acción”.
La vida de este periodista-escritor significó un constante dirigirse hacia la acción. Entre los 15 y 18 años ya sabía de prisiones y correccionales. Las drogas y el alcohol le trajeron problemas y juicios y en el final de sus días se podía escuchar el sonido de un gong que emitía con los disparos de su Magnum .44 y el ruido de su motocicleta, en su alejada cabaña en el estado de Colorado.
En uno de sus libros “The Great Shark Hunt. Gonzo Papers, Vol. 1” (1979), una recopilación de sus artículos, Thompson escribe:
“Me siento como si estuviera sentado aquí, escarbando palabras para mi propia lápida. Y cuando la acabe, la única salida apropiada será directo por esta jodida terraza y hasta la plaza “La Fuente”, 28 historias hacia abajo y 200 millas fuera en el aire y a través de la quinta avenida.
[...]
Así que si decido hacer el salto hacia “La Fuente” cuando acabe este memo quiero dejar perfectamente claro – Me encantaría genuinamente hacer ese salto, y si no lo hago siempre consideraré que fue un error perder esta oportunidad [...]
Pero qué demonios. Probablemente no lo haga (por todas las razones equivocadas) y probablemente acabe estos contenidos y vuelva a casa para Navidad y viva 100 años más con todos estos malditos balbuceos que ahora intento juntar.”
Pero al parecer llegó un día, como a Hemingway, como a tantos otros, que no soportó una vida en la que ya no le quedaba nada para continuar - ni aventuras, ni fuerza interna, quizás ni siquiera balbuceos- y murió de un tiro una noche inaguantable de domingo en su cabaña en Colorado a los 65 años.











