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Los primeros hombres en llegar a la luna Habían pasado bastantes años desde que Yuri Gagarín a bordo de la nave rusa Vostok fuera el primer hombre en ver la tierra del espacio, cuando este grupo de jóvenes decidieran ser los primeros hombres en llegar a la luna.
A pesar de la guerra fría (o por causa de la misma) el planeta azul empezaba a dejar de ser la jaula del ser humano y la tecnología cada día nos sorprendía con nuevas innovaciones cada vez más increíbles. Todo comenzó durante la segunda guerra mundial cuando los Nazis perfeccionaron un misil que salía de la atmósfera para caer y destrozar el otro lado del mundo. La que al principio fue una mortífera arma se convirtió en el sueño de los científicos y astrónomos una vez llegada la paz. Primero fue el Sputnik ruso en 1957 que fue el primer objeto terrestre que lograra salir de la atmósfera y pocos años después fue Laica la perra la que lo lograba, pero no fue hasta que Yuri Gagarín partió desde el desierto soviético para aterrizar vivo en la Siberia que el hombre empezó verdaderamente a pensar que el universo no era tan insondable, y que la luna estaba más cercana cada noche. Fue entonces que este grupo de jóvenes empezó ha conversar: - ¿Y tu crees que el hombre llegue a la Luna? - No lo creo, es un hecho, tarde o temprano tendremos la tecnología suficiente no sólo para salir al espacio – se refería a la aventura de Gagarín – sino para llegar a la Luna y regresar vivos, incluso viajar a otros planetas. - No hablen tonterías, es eso algo de ciencia ficción, algo que sólo a Verne o Wells se les podría ocurrir. - No lo creas, ¿cual es el problema en este momento?, desde Kepler ya se sabe calcular órbitas, ya se demostró que se tiene la suficiente fuerza para salir de la atmósfera. En este momento sólo necesitamos un combustible suficientemente liviano para traernos de vuelta, para elevarnos desde la Luna y apuntar hacia la tierra. - No termino de entender el sistema - No es complicado – continuó el mismo orgulloso de sus conocimientos – Primero se eleva la nave hasta una órbita alrededor de la tierra, como lo hizo Gagarín, después sólo se necesita un leve empujón para salir del campo de atracción de la tierra, y con los cálculos necesarios se puede ir a parar directamente a una órbita de la luna. Después sólo es dejarse vencer por la fuerza de gravedad lunar. Y para el regreso es lo mismo, sólo que más fácil puesto que la luna al ser más pequeña tiene menos gravedad y es más sencillo ubicarse en una órbita. Al parecer este pequeño discurso logró convencer a los amigos que ahora acomodados en la habitación del primero que había hablado seguían divagando sobre la llegada a la luna. - ¿Y cuando crees que lleguemos a la luna? - No se, yo diría más de veinte años, necesitamos mejores combustibles o utilizar energía atómica. - Después de lo que pasó, no creo que tengan el valor para seguir trabajando - Además creo que lo prohibieron - ¿Entonces tu dices que veinte años? - Si, o más - Y después de eso - Nada, cada vez será más fácil de viajar a la luna y en unos cincuenta años ya habrá ciudades allá y podremos ir de vacaciones. - Estás soñando - No, de verdad, una vez que se pruebe que se puede ir a la luna y volver sin ningún problema cada vez más industrias querrán intentarlo. - Entonces ese primer viaje será el más importante - Claro que si, es el que comenzará todo, ¿quién se acuerda de la segunda persona que llegó a América?. En ese momento algo ocurrió en sus cabezas. Sabían que el primero en llegar a la luna sería el nombre que quedaría en la historia, pero no sólo eso, al demostrar que se podía llegar a la luna, diferentes industrias lo intentarían para explotar todas las potencialidades que tenía el satélite. Estaban seguros que llegar a la luna cambiaría el curso del mundo y al unísono quisieron participar de ese momento. Ahora ha llegado el momento de presentar a los personajes. Son cuatro, todos jóvenes y con una gran imaginación: Sus nombres son Jeff, Jack, Thomas y Hugh, los cuatro son compañeros desde primeros cursos del colegio. Se conocieron en clases pero se hicieron verdaderamente amigos al asistir todos los domingos sin falla al cine del barrio. Gastaban toda la tarde del sábado y todos sus ingresos por algunos moementos en el cine, y fuera de este pasaban horas enteras debatiendo sobre Marilyn Monoroe, Rita Hayword y deseando ser Gary Cooper o en su defecto Clarck Gable. Es por eso que no era de extrañar que los cuatros amigos empezaran ha hacer cine casero desde muy jóvenes con una máquina de 16 mm de Hugh. Con el paso de los años cada uno había encontrado una carrera diferente, Jeff estaba estudiando electrónica, Jack periodismo, Thomas matemáticas (por lo que podía hablar de Kepler) y Hugh, para decepción de sus padres, teatro y cine, siguiendo sus sueños de niños. La amistad logró prevalecer estos años de universidad porque a pesar de encontrarse estudiando en diferentes universidades e institutos habían logrado alquilar un agradable departamento/bodega entre los cuatro. Se encontraban en los límites de los exámenes finales del curso cuando empezaron a debatir sobre la llegada a la luna y cuando surgió la idea que querían ser ellos los primeros en llegar. Por supuesto no tenían ninguna intención de estudiar aeronáutica ni construir un cohete sino que querían hacer una película sobre la aventura. Al principio solamente fue una idea lanzada al aire por Hugh, pero después de los exámenes, tiempo durante el cual no tuvieron mente para nada más, llegaron a la conclusión de que la empresa no era imposible. Iban a realizar una película sobre la llegada del hombre a la luna. Pero fue Jack el que sembró la semilla que los llevaría casi hasta la misma luna. Jack en la carrera de periodismo había estudiado en la materia de Opinión Pública el caso de Orson Wells que había representado en la radio la historia de Wells de la llegada de extraterrestres a la tierra atemorizando a un estado entero al lograrlos confundir la ficción con lo real, causando pánico en toda la población. En base a esa historia, Jack propuso que realicen una historia como aquella, pero para la televisión, convirtiéndose así en los primeros hombres en llegar a la luna. El proyecto, al principio con aire de broma, se convirtió en su obsesión, con su llegada a la luna no sólo se convertirían ellos en los nombres más importantes de la historia sino que lograrían apresurar la carrera espacial muchos años porque suponían que una vez vieran que ellos habían podido llegar a la luna, muchas empresas e industrias empezarían ha hacer sus experimentos para imitarlos. En un inicio pensaron que el proyecto iba a ser sencillo pero una vez analizadas necesidades y presupuestos vieron que iban a necesitar un tiempo bastante largo así que decidieron comenzar todo al inicio del nuevo año universitario. Las vacaciones las pasaron realizando un impresionante proyecto que persuada a los medios de comunicación de todo el mundo. Necesitaban primero una campaña convincente que informara del proyecto que había sido desarrollado en secreto. Posteriormente necesitarían a los científicos y astronautas que declararan en la prensa. También requerían una impresionante escena del despegue, escenas a bordo de la nave espacial y del alunizaje. También necesitan un módulo a escala completa para el aterrizaje y para las declaraciones ante la prensa. El trabajo una vez lo desarrollaron con calma les pareció abismal, necesitaban una buena cantidad de dinero y un equipo de ayudantes bastante importante para lograr todo en un tiempo record. El dinero lo consiguieron de un préstamo de la universidad de Thomas para investigación “espacial”. Y la cantidad de gente confiable llegó únicamente a veinte, la mitad de los cuales era de la escuela de teatro de Hugh y la otra mitad del instituto de electrónica de Jeff. Para la primera parte del proyecto Jack y Thomas se encargaron de realizar una excelente campaña. Jack como miembro de la prensa al trabajar de practicante se convirtió en el reportero con la primicia y Thomas, con más apariencia y conocimientos de científico, en representante de la Agencia de Investigación Espacial (EIA sus siglas en inglés). Para seguridad, según indicó Thomas a la prensa, todo el proyecto se lo realizaba en secreto en una granja de locación desconocida en las afueras. De esta manera protegerían las investigaciones de atentados comunistas. Esta simple explicación sirvió para que la prensa dejara de hacer preguntas. Al principio la noticia logró impactar únicamente a la pequeña población donde el periódico en el que Jack trabajaba circulaba, pero en pocas semanas la noticia llegó a impresionar los principales medios del país. Thomas fue requerido en numerosas entrevistas presentando los planos del sistema de cambio de órbitas que había explicado a sus amigos hace tiempo y un sencillo boceto de la nave espacial. – No querían develar más información a los espías industriales. – Efectivamente la primera etapa del proyecto era un éxito. Para la segunda etapa entraron en acción los electrónicos, empezaron a diseñar en base a bujías quemadas, planchas de metal y cableado en desuso una cabina espacial, un cohete en miniatura y una cápsula lunar de tamaño natural (esta última la estrellarían en algún desierto). Con todos los escenarios terminados empezaron a realizar las filmaciones que entregarían a la prensa. El lanzamiento del cohete cuya localización se mantendría en absoluto secreto consistió en la filmación del despegue de la nave miniatura filmada con una modificación de la cámara de 16 milímetros que poseían. La cámara con un nuevo motor filmaría el despegue al doble de velocidad. Entonces al pasarlo a velocidad normal el cohete despegando en cámara lenta cobraría la apariencia de realidad. Fuegos de artificio y mucha pólvora sirvieron para hacer un efecto creíble de grandes cantidades de metano quemándose. Las escenas en el espacio se realizarían en un set de televisión prestado utilizando grúas para simular la gravedad cero. El astronauta principal que bajaría a la luna sería evidentemente Hugh que se preparó a conciencia para su papel mientras que el papel del piloto lo realizaría Jeff. También realizaron una nueva entrevista con Thomas pero esta vez en la plataforma de lanzamiento y en los laboratorios de la agencia, para esto construyeron con la ayuda de vigas de construcción y computadoras inservibles dos creíbles escenarios en otros dos sets de televisión, para este momento más de 30 personas trabajaban en el proyecto, y únicamente el deseo de ser miembros de la primera misión a la luna evitaba que rebelaran el secreto. El plan consistía en lo siguiente, habían logrado convencer a uno de los emisores del canal local de alquilar su sistema para la transmisión en vivo de las entrevistas con Thomas, de las escenas desde la nave y de la llegada a la luna. Tendrían todas las escenas previamente gravadas y únicamente se encargarían de emitirlas con las distorsiones necesarias para que parezcan reales simulando que se trataban de emisiones en vivo. Jack, el periodista, había logrado el apoyo de los principales canales que transmitirían sus escenas del lanzamiento en menos de dos meses y se empezaba a prestar más atención a Thomas el joven genio, y los dos arriesgados astronautas que podrían sacrificar su vida en aras de la ciencia. La única escena que les faltaba era la del aterrizaje en la Luna. Los exámenes finales llegaron sorprendiéndolos a menos de un mes del lanzamiento, muchas noches en vela las pasaron adelantando los estudios y el mismo día del último examen de Hugh tomaron el coche de Thomas, los trajes espaciales que con ayuda de sus madres habían construido y se marcharon hacia un desierto a varias horas de camino. Llegaron de noche y con la ayuda de los faros del automóvil y de lámparas especiales empezaron a filmar. Sólo necesitaban para la filmación el borde de la cápsula lunar, un vidrio con la tierra pintada en primer plano a la izquierda de la cámara y el mismo truco de aumentar la velocidad de la filmación. De esta manera los lentos saltos de Hugh parecerían ser hechos en un ambiente de menos gravedad. El desierto era ideal, no había vegetación y hasta el horizonte no se veía ni una sola montaña. La noche estaba más estrellada que nunca, y la luna, a espaldas de la cámara, los subyugó no bien bajaron del automóvil. La luna estaba sumamente blanca, de un brillo excepcional gracias al ambiente limpio de esa noche. Unos segundos antes de instalar las lámparas y empezar la filmación se quedaron absortos en el satélite que tantas historias y sueños había creado en ellos y en tantos otros desde el inicio de los tiempos. Esa noche la luna parecía más cercana que nunca y por un momento se sintieron que de verdad iban a posarse en su superficie. Después del encanto con que la luna los había hipnotizado por unos instantes se apresuraron para instalar todo antes que la luna se mueva y les estorbe para la filmación. Esa noche el desierto tenía un aspecto extraterreno. La arena fina estaba inmóvil puesto no había ni una brisa, las luces brillantes le daban a las sombras una apariencia dura como si no hubiera atmósfera, y Hugh en su traje espacial le daban la apariencia de un buzo. Empezaron a filmar la escena de la llegada a la luna. En el momento que Hugh empezó a bajar por la escalerilla de la supuesta cápsula espacial se sintió transportado. Durante el tiempo que duró la escena, se sintió verdaderamente siendo el primer hombre en pisar esa superficie. Su corazón empezó a latir a altas velocidades por causa de la emoción y sintió la adrenalina correr por sus piel al dar el primer salto. Realizó un pequeño recorrido hasta donde las luces llegaban, saludo a la cámara y regresó a la cápsula espacial. Después de celebrar se quedaron echados en la arena del desierto mirando las estrellas y el blanco satélite que en silencio los observaba. Los días siguientes fueron de gran tensión, editaron todas las escenas filmadas, colocaron las voces distorsionadas dando el primer mensaje desde la luna. También ejercitaron una y otra vez la actuación al salir de la cápsula espacial en el desierto. Y a fin de cuentas prepararon todo como si se tratara de la premier de una película con las grandes estrellas de Hollywood invitadas como Marlyn Monroe o Rita Hayword. Esa noche se sentían Gary Cooper o en su defecto Clark Gable. Ahora que estaba todo listo sólo les faltaba esperar, todavía tenían dos semanas antes de salir al aire con las últimas entrevistas y el desapegue de la primera misión hacia la luna. Aprovecharon esa semana para salir de vacaciones como no lo habían hecho hace tiempo. Decidieron ir a pescar y pasaron los diez días más excelentes y relajados de sus vidas. Se alejaron de todo y de todos y con las cañas de pescar y las bolsas de dormir manejaron un día hasta llegar hasta un río en una región solitaria. Durante los diez días pescaron, conversaron y cantaron al fuego sabiéndose que en pocos días serían unas estrellas y sus nombres estarían gravados en los anales de la historia. Quizás algún día los descubrieran, pero ya habrían representado su papel y ya habrían sido los primeros seres humanos en poner un pie en la luna. Regresaron como tenían planeado un día antes del despegue, se sentían relajados y con la piel quemada. Llegaron a su casa muy de noche y durmieron tranquilos soñando en la luna y en el espacio infinito. Al día siguiente se marcharon temprano al canal a preparar todo para la emisión. Al medio día todo estaba listo para la emisión cuando decidieron salir a comer. No encontraron ningún restaurante abierto y por todas las ventanas se veían hombres y mujeres atentos a la pantalla del televisor esperando ansiosos. Los cuatro amigos se sonrieron y se sintieron satisfechos por lo que habían logrado, y decididos a no hacer esperar más a su público corrieron al canal. Sin saludar al encargado que los ayudaría entraron a la sala de emisión para colocar las cintas en sus lugares y preparar micrófonos y antenas para las entrevistas cuando alguien tocó la puerta. Cuando abrieron encontraron al amigo de Jack que les ayudaría a emitir las cintas y cuando quisieron ir a saludarlo notaron un dejo de preocupación en su rostro. La primera reacción fue que los habían descubierto, pero después de la negativa de su rostro no supieron qué pensar. Con la mano, no podía hablar del miedo, susto o impresión, les indicó que lo siguieran. Caminaron en fila india hasta la sala central de proyecciones, allí en una pantalla de considerable tamaño se notaban unas escenas borrosas. Afinando el oído y la vista lograron descubrir qué pasaba. Neil Armstrong empezó a bajar una escalerilla metálica en un desolado paisaje de duras sombras. Se podía notar la tierra a lo lejos y aunque la imagen era en blanco y negro, fácilmente se adivinaba el planeta azul. En ese momento Armstrong tocó la superficie de un salto y habló, se escuchaba su voz distorsionada: – Este es un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la humanidad –. Después de eso Jeff, Thomas, Jack y Hugh ya no recordaban nada. Volvieron en sí mismos más de media hora después. La madre de Jeff les servía café en unas humeantes tazas y ellos se miraban a los rostros incrédulos. La última media hora la habían pasado vagando por las calles hasta que el azar los había llevado hasta la casa de su amigo. No entendían lo que había pasado pero era bastante evidente. Habían estado tan concentrados en su proyecto y en sus exámenes que no se habían enterado del tema más conversado de esa última época. Y durante su viaje de pesca se habían perdido el despegue del ahora famoso Apolo XI. Dos astronautas reales, Armostrong y Aldrin les habían ganado por pocas horas en llegar a la luna. Les habían arrebatado de las manos la gloria de ser los primeros humanos en pisar el suelo lunar. Pero de alguna u otra manera habían logrado lo que planeaban. Quizás sus nombres no quedarían escritos en los anales de la historia pero ellos sabían que habían sido los primeros en llegar a la luna, tres semanas atrás, en el desierto oscuro, aunque nadie lo sabía. De todas maneras la vida en las estrellas ya había comenzado. Enero, 2002 |
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