Internet o la memoria colectiva
Los días pasados estuve buscando en Emule capítulos de series de televisión antiguas. Capítulos perdidos de Moonlighting, de Friends incluso de la Pantera Rosa. Si buscas alguna escena perdida en tu memoria es muy probable que alguien en alguna parte la tenga en su ordenador y gracias al P2P la puedas conseguir. Pero aunque no todo lo que buscamos se encuentra en la red, la información que cada uno tiene en su propio ordenador se convierte en una gigantesca memoria de nuestra generación. Allí moran capítulos de MacGiver, juegos de Atari, revistas que alguna vez perdimos en nuestra niñez así como la lista completa de productos marca ACME o la historia de Super Man.
Recuerdan esas famosas listas de, “Ya sabes que estás viejo cuando…”. Pues, quizás tenga razón y hemos dejado pasar muchas cosas a nuestras espaldas y muchas veces cosas impalpables o que en su momento no significaron mucho. Pero con un poco de suerte Internet aun las conserva para nosotros, porque nosotros somos todo lo que nos ha construido.
En el último libro de Sherlock Holmes (después ya de haberlo matado y resucitado) Arthur Conan Doyle se despide en el prólogo de sus dos queridos personajes y los envía a un: ”fantástico limbo para las criaturas de la imaginación, algún lugar desconocido e imposible en el que los elegantes de Fielding siguen haciendo el amor a las hermosas de Rihardson y se contonean pomposos los héroes de Scott, y los encantadores cockneys de Dickens arrancará todavía las risas, y los mundanos de Thackeray persisten en su conducta censurable. Quizás Sherlock Holmes y su Watson hallen por algún tiempo un rincón humilde en este Walhalla”.
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