Sobre los turistas
Lo que ahora quiero hacer es mirar a estos turistas de la misma manera que ellos miran casi con las bocas abiertas estatuas, vírgenes y puestos de hotdogs.
Existe una gran diversidad en este tipo de fauna, muchas veces no clasificado únicamente por la procedencia, sino por la forma de viaje (transporte), la compañía y el estilo del viajero en general.
El primero y más importante es el turista gregario, llegan en gigantescos autobuses conducidos por choferes silenciosos y azafatas multilingues. Bajan del autobus en tropel con la máquina de foto y con la vista puesta en el objetivo (indicado momentos antes por la azafata multilingue). Después de fotografiar y fotografiarse frente, debajo o al lado de la estatua, edificio, casa antigua, vuelven a subir al autobus y parten hacia otro destino. (normalmente a muchos kilómetros de distancia del anterior).
El siguiente grupo es el de los turistas de la tercera edad, la llegada es similar a la anterior, el bus para ruidosamente con los frenos de aire cerca de la maravilla turística y se abre la puerta. Ahora, en lugar del raudo turbión rubio que en el anterior caso ocurre, en este pasan algunos minutos en total silencio, después, y muy lentamente van saliendo los ancianos, la mayoría a pie con pasos débiles pero seguros, otros apoyados con bastón y algunos más en sillas de ruedas, una vez afuera se reúnen según sus grupos de interés. Dos ancianos de pelo blanco salen a la caza de tabaco para la pipa, cuatro agradables viejitas (todas ellas antiguas secretarias) se van sacando fotos las unas a las otras. Un anciano en silla de ruedas empieza a acelerar en el primer desnivel que encuentra y tiene que ser perseguido por la azafata. Otros dos ancianos protestan amargamente contra cualquier cosa, y finalmente dos agradables abuelitas se ponen a conversar con una joven y su bebe que descansaban en un banco cercano. Nadie les dice que hacer porque ya se conocen todos los trucos, y su viaje turístico es relajado y tranquilo con bastantes paradas para entrar al baño.
Otro grupo que aquí es importante colocar es el de los artistas-acróbatas-pintores-artesanos. Estos viajan de pueblo en pueblo sobreviviendo de sus habilidades (algunos con mejores habilidades de los otros), se paran para vender joyas o lanzar al aire naranjas, conquistan muchachas por la tarde, y beben largos tragos de vino por la noche (con o sin las muchachas). Se acuestan tarde y se despiertan más tarde aun a tiempo suficiente para alcanzar a los turistas recién llegados y venderles o dejarlos admirados con sus habilidades. Dentro de este mismo grupo existen otros más normales y corteses, algunas veces vegetarianos, que fuera de hacer manillas y collares o lanzar frutas al aire también tienen alguna otra cualidad oculta y pueden, si lo necesitan, llegar a conseguir trabajo. (¿no Pancho?)
Momentáneamente nos retiramos de los verdaderos turistas (porque los últimos más que turistas pertenecen a otros órdenes de viajeros). Sigamos ahora con algunas breves descripciones más.
Están los viajes de curso. Cincuenta jovencitos, jovencitas y algún profesor salen de clases y un buen día dicen el curso ya ha terminado vámonos de viaje. Agarran sus mochilas y sus gorras y suben a un bus después de que el profesor encargado es amenazado por diferentes padres si algo le pasa a su hijito. Estos viajan en grupo (igual que los gregarios) con la diferencia que en este caso todos hablan a voz en cuello, sacan fotos, ríen, se escapan y el profesor se desgañita intentando ordenarlos, tranquilizarlos y arrearlos.
También están los viajes familiares, en número mucho menor, son únicamente los padres e hijos, en ocasiones aparecen tíos, abuelos, primos, novios de alguno de los anteriores (incluidos de los padres) o conocidos del barrio. Estos viajes son mucho más tranquilos que los anteriores con la dificultad que el marido no puede hacer lo que quiere porque tiene que ir donde la mujer quiere, esta no puede ir donde quiere porque tienen que ir donde el hijo mayor quiere o romperá en chillidos, y este no puede ir donde quiere porque tienen que ir donde el bebé lo necesita (al pediatra, al hotel, etc.) y nadie puede ir donde quiere porque el sueldo de ninguno de los arriba nombrados alcanza. De todas maneras esta es una de las más agradables formas de viajar, con los que quieres, y por donde quieres, no hay que aguantar guías ni apretados horarios de avión. Y aunque los niños no recordarán nada al cabo de tres años, el padre o madre siempre tendrán el álbum de fotos (o videocinta) para recordárselos.
Las lunas de miel no entran a esta categoría (aunque tendrían) porque aunque es la pareja que sale de su país para ir a otro a conocer sus monumentos, playas y platos típicos, lo más ganas tiene la pareja no es conocer monumentos, playas ni platos típicos.
En alguna otra ocasión también sería importante hablar de otra clasificación similar: Por nacionalidades. (los europeos de las regiones nórdicas siempre quemados, los orientales en grupos y ocultos tras la filmadora, los sudamericanos (a excepción de los argentinos) en grupos pequeños y muy juntos casi asustados o perdidos. Los argentinos (que se creen europeos) a sus anchas, hablando fuerte y recordando las cosas que tienen en casa y que no encuentran aquí... etc. etc. los americanos gigantescos, con gorritos iguales y buscando el macdonalds más cercano, el tema da para mucho más).
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