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Proyecto: Arqueología futura |
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No hablo de desenterrar extraterrestres ni los cadáveres de nuestros nietos, hablo de echar la vista atrás hacia el futuro que pudo ser y que por alguna razón descontamos.
Uno de los cuentos de William Gibson, �El contínuo de Gernsback� habla del fotógrafo que recorre la Norteamérica profunda realizando un ensayo fotográfico llamado �Futurópolis aerodinámica� o quizás más sencillo de entender: �El gótico de la pistola de rayos�. Esto es la cultura pop norteamericana que tuvo sus antepasados en los años treinta hasta:
La década de los treinta dio luz a la primera generación de diseñadores industriales; hasta entonces, todos los sacapuntas habían parecido sacapuntas: el básico mecanismo victoriano, tal vez con algún arabesco decorativo en los bordes. Tras el advenimiento de los diseñadores, algunos sacapuntas parecían haber sido armados en túneles de viento. En la mayoría, el cambio era sólo superficial: bajo la aerodinámica cáscara cromada uno descubría el mismo mecanismo victoriano. Lo cual en cierto modo era lógico, pues los diseñadores norteamericanos más famosos habían sido reclutados en las filas de los escenógrafos de Broadway. Todo era un escenario teatral, una serie de exquisitos decorados para jugar a vivir en el futuro.
Nuestro pasado está lleno de futuros, ya sean las construcciones imposibles del Neoimpresonimo alemán del Firtz Lang de Metrópolis , pero también las casas espaciales elevadas a kilómetros de altura de los �Jetsons� (o los Supersónicos), con perro que habla y con mucama robot o las fantasías marcianas de Bradbury..
El ejemplo más claro de futuro traicionado fue quizás el de �1984� de George Orwell. Aquella invención de pesadilla donde la televisión nos mira y nos controla y el mundo tiene el color gris y olor a viejo de un futuro Stalinista o como fue llamado una �distopía� que embarcaría al mundo en una guerra sin final (no importa con quien, sólo importa la guerra), y donde uno se convertiriría en un engranaje más de una sociedad cansada y desilusionada.
Cuando pasó el año de 1984, muchos pulmones dejaron finalmente salir el aire, contentos de que aquel año hubiera acabado y demostrado con la realidad que aquel futuro fue sólo eso, literatura. Otros, quizás se entristecieron al darse cuenta que en el año 2001 no encontramos ningún monolito gigante ni pudimos evolucionar a una etapa más avanzada, ni siquiera tenemos una colonia en Marte o Inteligencia Artificial (por más loca que esta sea).
Es cierto que hay muchos futuros que todavía no podemos desacreditar por haber sido instaurados en la lejanía de los siglos, como la pesadilla de H.G. Wells con las dos razas del hombre: unos esclavos y otros señores en �La máquina del tiempo�, o el más agradable para vivir �Imperio Galáctico� de la saga de Fundaciones de Isaac Asimos o la �Confederación� de Star Trek.
Pero si algo tienen en común la mayor parte de los futuros-pasados son las pocas esperanzas de continuar viviendo con paz y armonía, quizás en un intento de convencernos que lo que tenemos ahora es lo mejor que podemos esperar, también están los coches voladores, uno de los inventos que más ha arraigado en el imaginario y los viajes espaciales por mil y un sistemas para burlar el tiempo y la distancia.
Fuera de eso, como en el cuento de Stephenson, aquellos futuros que deseaban para nosotros estaban poblados de seres extraños, de guerras estelares, de adornos cromados, de trajes brillantes de cuerpo entero con cremallera en el frente y de mascotas virtuales.
Verne fue quizás uno de los primeros en intentar de predecir mediante la literatura el futuro que nos avecinaba y Leonardo da Vinci mediante la ciencia. El primero con su "París en el siglo XX" y el segundo con sus increíbles diseños de tanques y submarinos, acertaron en algunas cosas. En cambio la imaginación poblada de dirigibles, rayos láser, robots y extraterrestres todavía está muy lejos de ser siquiera imaginable, y en muchos casos imposible.
�Blade Runner� en cambio fue uno de los pocos intentos (junto con nombres ya grandes dentro de la literatura Ciber Punk como Gibson o Sterling), intentaron imaginar el nuevo futuro que nos podría tocar, pero ni siquiera ellos pueden imaginarse y muchas veces las noticias del periódico parecen más sorprendentes que lo que cualquiera de ellos se pueda llegar a imaginar.
Referencias (TrackBacks)
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Comentarios
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1
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| De: d33p |
Fecha: 2004-05-26 20:38 |
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la cita indentada es de un relato corto de william gibson... yo lo leí en el libro que recoge unos cuantos de estos "quemando cromo", ¿cual era el título de este relato?
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| De: El forastero |
Fecha: 2004-05-27 00:58 |
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El título es: “El contínuo de Gernsback” y el cuento lo puedes encontrar en http://www.ciberpunk.info/freebooks/el_continuo_de_gernsback.html
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