El forasteroInicio > Historias > Entre el amanecer y el atardecer
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Hace nueve años Celine y Jess se conocieron en un tren en dirección a Paris, Jess tenía un vuelo a primera hora del día siguiente y Celine regresaba a París donde vivía. Empezaron a conversar en el tren, en el vagón comedor, y en el momento en que el tren se detenía Jess propone pasear el resto de la noche juntos por Viena y despedirse a la mañana siguiente, ella hacia Paris y él hacia los EUA, ella acepta. Pasan la noche caminando y conversando, toman un café, recorrer callejuelas y acaban con una botella de vino regalada en un parque en medio de la noche. Se han descubierto en el otro y se han enamorado de esa manera loca con que a los veintipico lo hacemos, pero deciden que no quieren que se convierta en una historia banal y prometen separarse al día siguiente sin darse ni teléfono ni dirección. En el momento de despedirse no aguantan la separación y deciden reunirse en ese mismo lugar dentro de seis meses. La película concluye con el viaje de ambos separándose cada uno hacia su destino. Pero de eso han pasado nueve años. Jess se encuentra en París en una presentación de libros. Se ha convertido en escritor (me tenían que jugar así de sucio) y acaba de publicar una novela sobre aquella noche. En los cinco últimos minutos de la presentación ve a Celine en el fondo de la habitación. Se ha enterado de que él iba a estar aquí y ha venido a verlo. Jess tiene que tomar un avión dentro de dos horas, pero deciden ir a tomarse un café. La película dura una hora y veinte minutos y la película transcurre en tiempo real. Con la nueva despedida sobre ellos conversan, se reconocen y se redescubren. No quiero decir más porque es una película que hay que encontrar por uno mismo, hay que volver a amar. Han sido como 9 años sin ver a unos amigos y volver a encontrarlos. Ha sido como perderte un trozo de tu vida y verla finalmente en la pantalla. Ha sido entrar dentro de estos personajes con sus problemas, sus deseos, sus realidades. Nuevamente los vemos en esta rendija del tiempo, no los vemos en su vida cotidiana, no los vemos en su entrono real, pero llegamos a conocerlos como a unos amigos muy queridos. Qué de interesante puede tener una película en la que no ocurre nada. Pasean por un Paris real, no aquella de las postales y de los turistas. Conversan de temas reales y actuales (religión, política, magia). Finalmente se abren completamente para mostrar lo más oculto, las sensaciones más íntimas que sólo podemos compartir con aquella persona. Díganme romántico, qué le vamos a hacer, lo soy. Pero no un romántico de películas de Hollywood, sino de este tipo de historias: Reales, palpables, que nos podían haber pasado a cualquiera (y en algún momento nos pasaron. Recuerdo todavía aquella muchacha, fue también una conversación de una sola noche). Una de las razones, no la única, no la más fuerte, pero una de las razones que me hicieron cruzar el atlántico para llegar a esta Europa tan alejada de mi casa, fue esta película. No el deseo de que me ocurra algo así (aunque un poco sí), sino el espíritu de esta historia. La mera posibilidad del romance, del encuentro y de la magia que se puede generar a partir de un viaje. Recorrí parte de Europa en tren, conocí muchachas y pasee por Paris por aquellas calles sin turistas, pero aun no encontré a nadie aun, pero logré vivir un poco de esa magia. Las calles oscuras con alguien a quien quieres, por eso digo que esta es una película real, pero como tal, con la esencia de todas las historias ocurridas y posibles. Sólo hay un Jess y una Celine, pero de alguna manera en ellos dos estamos todos. La película, se nota, también fue una obra de amor. Se repitieron director y actores de la primera. Y entre ellos tres escribieron el guión. Se enviaron diálogos y situaciones por email y discutieron largamente de lo que querían mostrar en esa película. Todos habían crecido, también para ellos pasaron 9 años y eso se nota en los diálogos. Todos han crecido, tanto los personajes como los realizadores. Y después del largo trabajo de escritura filmaron la película en 15 días. Fotografía muy cuidada, diálogos perfectos así como las actuaciones y dirección. Además la música (algunas piezas compuestas por la misma actriz) acompaña a la historia como la melodía de fondo de nuestras propias historias de amor. Una película digna de volver a verse, y navegar entre los diálogos y las miradas. Una buena película para que un domingo valga la pena. Y como alguien ya lo dijo antes que a mi, muchas gracias Nina Simone. Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/22274
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