El forastero


Inicio > Historias > Ocho escritores y una gabardina

Ocho escritores y una gabardina

Tags:

Yo siempre quise tener una gabardina como la de Bogart. Juan Villoro también quiere una gabardina pero como la que tenía Cortazar o Camus, con la que se paseaban por fotografías en blanco y negro en un parís descolorido. Yo también quisiera tener una barba como la de Juan Villoro desde la que habló recordando a Cortazar y a Camus y a la posición casi ética que significaba tener una gabardina (y ya que estamos una barba) y escribir en Latinoamérica o en París.

El encuentro

Para comenzar los datos más importantes: El lugar un museo, el CaixaForum, compartiendo escenario con Turner y arte contemporáneo. La ciudad, Barcelona después de pasar una semana en Lleida. Los moderadores, los mayores del grupo, el Nicaragüense Sergio Ramírez y el mexicano Juan Villoro. Los asistentes, seis de los nuevos representantes de la literatura latinoamericana: Alberto Fuguet (Chile), Jacinta Escudos (El Salvador), Eduardo Halfon (Guatemala), María Moreno (Argentina) Fabrizio Mejía (México), y el boliviano y cada vez más conocido Edmundo Paz Soldán. El título del encuentro “Valiente mundo nuevo”.

Ahora, a modo de apuntes, algunas impresiones.

Impresiones

Villoro recorrió en la charla que cerraba el encuentro su literatura latinoamericana que nacía en lugares tan concretos como en la narración de un partido de fútbol y acaba en su medio de una guerrilla, sobre una tribuna, detrás de un pasamontañas, con las armas haciendo campo para poder hacer literatura.

Latinoamérica es una novela, contó Sergio Ramírez, donde las ensoñaciones importadas de Europa nublaron la vista a los conquistadores y no les permitieron ver las maravillas de este mundo nuevo; donde la literatura está hecha de viajes, de calles, de fronteras y que va recorriendo el continente. Es una literatura de salones, de bares, de guerrillas e incluso de política. La literatura en Latinoamérica es múltiple como los muchos cadáveres replicados con que repitieron y repartieron a Eva Perón por el continente que contó Tomás Eloy Martínez, y afecta a cada uno de una manera muy particular y propia.

Nos encontramos en el encuentro a un grupo de escritores que se criaron en esa literatura, que escribieron sobre la Latinoamérica llena de realismo que ya no es mágico, pero puede dar cabida a maravillas. Fueron ellos los que se tuvieron que ponerse la gabardina de sus maestros y descubrir por ellos mismos lo que significaba usarla, el compromiso en que se convertía esa prenda de ropa: Contar lo que está ocurriendo, lo que vive ese continente que tiene lo mejor y lo peor del mundo, contar todas las historias que nacen cada día. Algún rato llegarán (llegaremos) otros que se pondrán nuevamente la gabardina, que usarán el pasamontañas o se dejarán la barba villorriana, pero por el momento ellos hablaron sobre sus propias palabras, sobre su forma de ver el lenguaje, ávido de reformas, de nuevos usos.

Los escritores pasaron la noche recordando otras ciudades, sobre las que escribieron, todas parecidas pero ninguna como Barcelona, para acabar en el hall del hotel mirando sorprendidos los rostros llorosos de la televisión que retransmitía una muerte en directo y una realidad que era tan extraña como los mismos libros que escribieron.

McOndo

Uno de los rostros más esperados, junto al de Sergio Ramírez y Juan Villoro era el del escritor chileno Alberto Fuguet. Años atrás ya causó escándalo con una antología con la que junto a Sergio Ramírez decidían liberarse del peso del boom latinoamericano. A este libro lo llamaron McOndo (con Mc de McDonalds) y a la generación que representaban se llamaría generación McOndo. En el momento de la presentación el escándalo estaba servido. En una entrevista Fuguet comentó: “La gente se enojó de verdad, terminamos siendo casi atacados, nos quitaron los almuerzo;, cuando yo hablé hubo poco menos que violencia física.”. Pero bueno, esos eran los 90, el escándalo McOndo ya pasó para bien o para mal y ahora es un referente más para comprender la literatura latinoamericana. Pero según Fuguet, que está acabando su primera película, la cosa no ha acabado. McOndo no es sólo una generación, McOndo es un país, un continente. Veamos las diferencias:

Macondo era un pequeño pueblo donde la familia Buendía campaba a sus anchas, donde lo que en Europa era llamado mágico allí era entendido como real y donde algunos escritores anidaron prósperamente durante la década de los 60 y por muchos años más.

McOndo en cambio, según cuentan, es un pueblo donde los hijos bastardos de los Buendía y que García Márquez no conoció, juegan juegos electrónicos y escuchan rock británico en medio de una manifestación y sin saber escribir bien el idioma de su madre. Un pueblo donde los escritores anidan en McDonalds para discutir al ritmo de la cajita feliz y los presidentes mediáticos extrañan su set de televisión. Según Fuguet mismo, es un país con “un camino de tierra sobre el que está circulando un bus que está recibiendo por satélite operación triunfo”, En fin McOndo puede ser Bolivia o Chile o México o cualquiera de los países de donde salieron los ocho escritores que se reunieron en Barcelona la semana pasada para, una vez más, sobrevolar la literatura latinoamericana y comprobar que sí, que seguimos viviendo en McOndo, aunque no lo sepamos.

Final y conclusiones

Los congresos no están hechos para sacar conclusiones, ni para hacer publicidad, ni siquiera para que los escritores se conozcan, porque seguro que ya se han conocido en otros congresos. ¿Para qué se hacen congresos entonces?. Los congresos los hacen los escritores por el gusto de hacerlos, la discusión después de la charla, la admiración forzada de los que son mejores que uno, el ocasional vino de despedida, la noche de bares en una ciudad lejana, los chismes a la hora del desayuno, y claro (y sobre todo) el encuentro de los escritores con un público curioso. Hay congresos porque da gusto ser el público de personajes como Sergio Ramírez o Juan Villoro, o cualquiera de todos los otros presentes. Es un placer escuchar discusiones inteligentes sobre la literatura, sobre el lenguaje, conocer qué opinan del idioma inglés los mexicanos o del realismo mágico los chilenos. Descubrir que aunque la frontera México-Estados Unidos es la más cruzada y la que más problemas sociales ha visto, es prolífica en literatura. Un congreso al final de cuentas es una pequeña esperanza que dice que todavía se siguen haciendo, escribiendo y pensando, cosas interesantes.


Temas: Cronica | 2 Comentarios | Link
El forastero | 2005-04-07

Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/28615

Comentarios

1
De: Eduardo Castañeda H Fecha: 2005-04-13 19:49

Les sugiero que vean la revista cultural en línea PuntoG, que hacemos en Guadalajara México. Ojalá les guste y la agreguen a su lista que publican.

Saludos



2
De: re Fecha: 2005-10-09 18:11

dh



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 38.103.63.61 (075cbc2d8b)
Comentario

Entradas Antiguas


Sindicación

Busca dentro del Blog

El Otro Tigre


Personales

Meta
  • Blogalia
  • imagen
  • BloGalaxia
  •  Bitacoras.com
  • Add to Technorati Favorites
    Arts & Entertainment Blogs - BlogCatalog Blog Directory

Adicciones

Web Comics

  • eXTReMe Tracker


Licencia


Miguel Esquirol Ríos - Under Creative Commons
Año 2006 - V. 4.0