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Tags: Chia sospechaba que la percepción del tiempo que tenía su madre difería de la suya en términos radicales y misteriosos. No simplemente porque un mes no era para la madre de Chia un periodo demasiado largo sino porque el “ahora” de ella era algo reducido y literal. Su madre, pensaba Chia, era gobernada por las novedades. Alimentaba por cable. Un presente sincronizado a cada instante con el informe de tráfico de un helicóptero.
El “ahora” de Chia era digital, cómodamente elástico, una evocación instantánea sustentada por un sistema global que ella nunca se había molestado en comprender. Idoru, William Gibson Un elemento nuevo que aparece en la sociedad de red es la capacidad de instantaneidad. Tanto el tiempo relativo como la inexistencia de un tiempo real han permitido que este concepto se convierta en un fenómeno común en nuestra cotidianidad. Los programas en “en directo”, las conversaciones o juegos en tiempo real y la localización automática gracias a dispositivos móviles han permitido que vivamos en lugares diferentes en los mismos momentos. Podemos encontrarnos en diferentes lugares a la vez sin tener el poder de la omnipresencia. Pero incluso en el fenómeno de lo instantáneo va evolucionando dentro de su propio aspecto.
El texto sacado de una novela de ciencia ficción plantea la posibilidad de dos generaciones de lo instantáneo. La generación de lo instantáneo analógico: “un presente sincronizado a cada instante con el informe de tráfico de un helicóptero” que estamos acostumbrados gracias a los medios de comunicación tradicionales. Un tiempo en constante evolución, donde siempre hay una noticia nueva y todo lo que queda atrás se convierte en desecho, en historia. Habermas complementa esta teoría "El nuevo valor aplicado a lo transitorio, lo elusivo y efímero, la misma celebración del dinamismo, revela el anhelo de un presente impoluto, inmaculado y estable" Y la otra concepción es el de la generación de lo instantáneo digital. “aquella evocación instantánea” que no está desplazada siempre hacia adelante como un coche embalado sino que vive en una inconstancia entre el pasado inmediato y el futuro inmediato en un caos de información. El ahora no es “reducido y literal”, el ahora se extiende hacia atrás y hacia adelante confundiendo lo instantáneo con lo atemporal. Este segundo fenómeno generado por la ampliación de canales (de cinco de la televisión abierta a 100 de la televisión por cable, del periódico único y diario a las millones de páginas webs actualizadas al instante). Pero si en la anterior generación aun era posible mantenerse al límite de la actualidad, cuando el zapping era algo aun algo realizable, lo que ha ocurrido a continuación nos empieza a desbordar. Ayudados con sistemas informáticos que leen y resumen para nosotros (hablo de los buscadores como google, de sistemas de lecturas de noticias como los feeds y del TiVO que puede grabar programas de televisión simultáneos) entramos en un mundo de esquizofrenia. Lo instantáneo nos lleva a la locura (por su imposibilidad), y el intento de abarcarlo nos abandona en la atemporalidad. Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/29254
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