Inicio >
Historias > Naves de ataque
La nave de rescate desprendió una finísima capa de combustible al impulsarse hacia el exterior como un arcoiris ígneo. Detrás de nosotros la nave de batalla arde aun en gravedad cero. La exclusa de oxígeno reventada alimenta a unas llamas vivas que saltan hacia los muros, se escurren por el suelo como si se tratara de animales enjaulados.
Nadie pudo detenerlo. El fuego consumió el poco oxígeno restante en la nave a gran velocidad mientras convertía las salas que iba apropiándose en infiernos. El capitán y cinco pilotos murieron calcinados al instante cuando estalló la consola principal. Los sistemas automáticos afectados por la explosión no pudieron controlar el fuego. Una nube oscura se dirigió hacia nosotros mientras corríamos hacia las naves de rescate.
El tronar del fuego a nuestras espaldas enmudeció cuando el compartimiento de pasajeros se cerró al vacío. Detrás las ventanas opacas vimos al fuego moverse, ahora en silencio, como en cámara lenta. La nave fue impulsada hacia el vacío. A nuestro costado otras naves de rescate se alejaban como aves o chispas de un árbol en llamas.
El sonido animal del fuego volvió a nosotros por amplitud modulada cuando se conectaron los sistemas de comunicación. Entre el crepitar de las llamas pudimos escuchar gritos de aquellos que no lograron llegar hasta la cubierta y quedaron atrapados por puertas automáticas o por llamas rugientes. Un gesto del teniente, el de mayor gradación de la nave, silenció las comunicaciones. Un zumbido sordo que decía que la nave se alejaba del campo de batalla era el único ruido, salvo el de nuestras respiraciones, que podíamos oír.
Cuando nos alejamos algunos kilómetros de la nave el panorama se extendió: Las ruinas muertas de miles de naves de batalla, las llamas que no podían huir hacia el vacío atrapadas dentro de estas. Los cadáveres aun humeantes de las naves-caza derribadas. A lo lejos la brillante presencia del sistema doble de Betelgeuse miraba el desolador panorama. Necesitábamos de los sensores de la nave para observar las pocas naves que aun resistían el avance enemigo, muchas de ellas pronto se convertirían en otros cascarones vacíos y ardientes.
Ahora sólo nos queda esperar ser rescatados. Las pulsaciones del S.O.S. ya se alejan en todas direcciones e intentamos acercar otras naves de rescate para unirnos en una informe isla de metal. En el encuentro entre las diferentes naves de rescate descubrimos los sobrevivientes y repasamos las bajas que quedaron detrás de nosotros. Ahora el silencio y la oscuridad de nuestra nave que flota en el vacío se convierte en una gigantesca cuna donde miles de durmientes descansan. Algunos pocos no podemos dormir. Desde las ventanas observamos las naves que aun siguen ardiendo: son más brillantes que las estrellas.
Referencias (TrackBacks)
URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/33327
Comentarios
|
2
|
|
|
Que bien encontrar otro blog donde haya ciencia ficción. Saludos.
|
|
3
|
| De: M |
Fecha: 2005-09-28 15:05 |
|
|
Buena
|
Entradas
Antiguas