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Tags: El carnaval es normalmente época en que la realidad y ficción se confunden, las máscaras y los rostros, los disfraces e incluso los ritos. El carnaval es una de las fiestas que más ha cambiado a través de la historia, de religión en religión, de culto en culto, siempre adquiriendo gestos y símbolos nuevos. Desde las antiguas fiestas paganas herederas de celebraciones de la cosecha, hasta la fiesta adaptada para la religión católica y la comercial fiesta global, el carnaval es quizás la fiesta internacional más importante.
[…] charangas, comparsas, grupos de animación de lo más variopinto, el dragón articulado, gigantes y cabezudos; […] fuegos artificiales, música, charangas, comparsas, carrozas, juguetes, grupos de carnaval, hachoneros, concierto de pitos… todo ello aderezado formando un loco entierro en una noche absolutamente mágica.
Link Su historia es reciente y data del siglo XIX: El entierro de la Sardina se remonta a mediados del siglo XIX, cuando un grupo de estudiantes de Madrid, que se reunían en la rebotica de la Farmacia de San Antón, decidieron formar un cortejo fúnebre presidido por una sardina
Este desconcertante entierro que parece hacerse la burla de la muerte, del luto, de todos los rituales fúnebres cumple perfectamente su cometido de llevarnos a un lugar donde las reglas son distintas, al menos por los días del carnaval. Sexualidad Las antiguas fiestas de la fertilidad al parecer combatidas por la iglesia católica y su concepción de pecado, han tenido que ser reconvertidas para dejar salir toda aquella sexualidad reprimida. La máscara como la perfecta excusa de la libertad y promiscuidad, el candente erotismo de los bailes, la desaparición de límites sociales, morales e incluso de género, convierte estos días, a pesar de la pátina de modernidad que los años ha ido depositando, en una verdadera fiesta de la fertilidad. Hay un ejemplo interesante que muestra cómo esta fuerza erótica descontrolada encuentra sus propios caminos muy adentrados en el inconciente colectivo. En Bolivia el carnaval, festejado en las últimas semanas del verano o primeras de la primavera, es festejado con una permanente guerra de agua que puede comenzar uno o dos meses antes de las fechas señaladas. Toda la ciudad se convierte en un campo de batalla donde los "globos de agua" vuelan por el aire en busca de víctimas. Aunque lo más común son enfrentamientos de grupos rivales (rivales de curso, de barrio, de colegio), el objetivo favorito son mujeres jóvenes que se convierten en el blanco de toda esta humedad. Un globo bien lanzado no sólo moja a la muchacha sino que se convierte en un mensaje claro. También dice mucho de la sexualidad reprimida que el objetivo del "globazo" para muchos no sea otro que hacer daño con globos pequeños, arrojados con rabia, y que dejan marcas rojas en su destinataria. A pesar de eso, grupos de chicas salen a la calle justamente para ser atacadas, violentadas, mojadas por estos grupos de muchachos.
La portada de una de las revistas dominicales bolivianas muestra a dos muchachas abrazadas celebrando el carnaval. Tienen la ropa mojada y el rostro y cuerpo manchado con la espuma blanca con la que también se juega. La fuerte imagen erótica pasa desapercibida en medio de una serie de imágenes similares que se dan en una fiesta dedicada a exaltar este sentimiento. Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/37806
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