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que mi memoria se empina a ratos como tus papalotes los invencibles, los más baratos y levanta en peso Narciso «El Mocho», para ponerte junto a los elegidos los que no caben en la muerte. Silvio Rodriguez - Papalote Cometas, papalotes, volantínes, chiringos, barriletes, bitongos, , yutos, son los nombres de este juego infantil que se puede encontrar en cualquier país. Me topo hoy en el periódico dos fiestas populares en dos extremos del mundo. La primera (la foto de arriba) es la Fiesta Anual de las Cometas en Lahore, Pakistán y la segunda (la de abajo) es el VI Festival de Cometas en Panamá. Las ganas de volar, la maravilla que sigue significando ver elevare un objeto más pesado que el aire, dejar un poco de nosotros en aquel objeto que se remonta con el viento mientras nosotros lo dominamos desde el suelo, es la perenne magia de este juguete. Con el cordel transparente en las manos es fácil entender de dónde viene el placer de remontar uno de estos ingenios de papel. Los cometas tienen una historia muy antigua, de 2 a 3 mil años aproximadamente. Aunque no hay certezas (nunca hay certezas en estas cosas) se cree que los Chinos lo conocen desde hace más tiempo ya que leyendas orientales los describen. El cometa era un símbolo de ascensión que evoca el alma que se eleva, unida mediante un cordón mágico, al cuerpo que se queda en tierra. También se dice que su primer constructor fue el griego Archytas de Tarento. Siempre se ha relacionado al cometa con las aves, muchos de sus nombres los relacionan directamente con estos animales. Los mayas los relacionaban con espíritus, y en muchas culturas eran la metáfora de un dios o de un protector. Pero cuando la mística de estos seres voladores desapareció, también lo empezaron a utilizar como herramientas, Benjamín Franklin, en su clásica imagen, lo utilizó para demostrar que había electricidad presente en las nubes durante una tormenta; no buscaba que le cayera un rayo sino utilizaba el cometa para probar la diferencia de cargas entre las nubes de tormenta y el suelo. Los militares en la segunda guerra mundial los usaban para elevar a soldados para espiar sobre el campo enemigo o como diana para prácticas de disparo. Los usaban para medir temperaturas e incluso para sacar fotogrfías. Pero a pesar de ser utilizado de muchas maneras diferentes, siempre ha sido un juguete para niños, una oportunidad de asomarse al cielo. Recuerdo el papel de seda que comprába para construirlos, el delicado papel de colores brillantes, y las débiles cañas que sacábamos de las escobas de mano, los anillos de papel formando la cola y un fino cordel de plástico casi transparente para mantenerlo unido al suelo. Las varillas forman una cruz, un rombo y una de ellas un arco para darle cuerpo. Una gota de cola en cada esquina y el papel brillante tensado para atrapar el aire. A veces me gustaba más construir el cometa que elevarlo. El delicado trabajo manual, la elección perfecta de los materiales lo era todo. Después sólo era esperar el viento, correr en contra de este para esperar que se eleve. Este primer paso era difícil, pero una vez el cometa se elevaba por el aire era algo que uno había hecho lo que se elevaba.
Recuerdo el cometa más triste que vi, de unos niños de mi barrio, construido con bolsas de plástico, bolsas de basura cortadas con cariño y pegadas con cinta adhesiva. Un cometa que se elevaba más por el esfuerzo y el cariño que habían puesto en él que por los materiales con los que lo construían. Pero a pesar de su tosca construcción se elevaba, no volaba tan elegante, no volaba tan alto, pero igual se elevaba por encima de los árboles y eso era lo único que importaba. Aquí hay fotografías de cometas alrededor del mundo Unos manuales para construirlos. Cometa en la wikipedia. Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/38251
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