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Historias > Juegos de espejos
Era como una fina película que separaba dos mundos, dos tiempos, dos universos ligeramente distorsionados. Hablo de la exposición sobre Picasso en Madrid, la más grande presentación de originales desde la llegada del Gernica a España.
El primer juego de espejos se daba entre los dos grandes museos madrileños, enfrentados a pocos metros, el Museo del Prado y el museo Reina Sofía. Ambas exposiciones con verdaderas joyas en su colección, autoretratos, bellos ejemplos de su época azul, rosada, cubismo en su estado más puro. La joya del Reina Sofía siempre ha sido el Guernica, ese magnifico pero amargo cuadro que dio miedo a Franco por lo que podría ocasionar así que no entró a España hasta que él se encontrara bien muerto y enterrado y a salvo de su poderoso influjo. Pero igual hoy en día ver ese cuadro después de ver las noticias en la televisión y los niños y mujeres muertos en Irak, te resulta un cuadro demasiado real y demasiado actual. Es fácil comprender lo que atemorizaba al dictador. El museo Reina Sofía expone junto al Guernica un monográfico de la obra de Picasso en relación a los hechos dramáticos de su tiempo como si el arte fuera el espejo para ver la vida.
El museo del Prado genera con la ayuda de su colección permanente otro estilo de reflejo enfrentando a cuadros de Picasso con sus influencias y los cuadros que lo afectaron. Goya y Velazquez entre otros son autores de los que Picasso era deudor y en los que se basaría para crear una forma totalmente nueva y única de concebir el arte. Sus desnudos, bodegones y figuras casi religiosas hablan de los cuadros que visitaría en el museo del Prado cuando joven aprendiz de pintor, y también su lúcida mirada sobre estas obras y su capacidad para convertirlas en algo totalmente diferente.
El mejor ejemplo de esto es también el tesoro del museo del Prado. A medio camino de la exposición se llega a un espacio dedicado a los estudios de Picasso sobre las Meninas de Velazquez, a un costado a través de una puerta que da a otra ala del museo se puede ver a lo lejos el cuadro original como en muda respuesta o reflejo. Las Meninas no sólo es una obra maestra y un juego de espejos en si (la aparición casi sombría de los reyes en el espejo del fondo, y nuestra visión desde el mismo sitio real nos convierte por un segundo en personajes y público de la obra). Pero ahora, visto a través de un concurrido salón, desde la mirada de Picasso, parece como si viéramos un espejo que nos devuelve una imagen distorsionada pero sin dudas fiel de la realidad. Una ligera película que lo cambia todo y permite que sea mucho más claro.
Es extraño como este último cuadro, el de Picasso también nos devuelve por sus colores y algunos elementos al primer cuadro que veíamos. Al Guernica. Sus blancos y grises, sus figuras descompuestas y atentas a nuestra mirada de espectador/rey, en uno, espectador/dictador en el otro, nos permiten diseccionar una realidad. Distante en el tiempo pero curiosamente cercana.
Vale la pena visitar esta exposición aunque sea virtual, para estos días de Futbol en los que parece que no hay otra cosa que hacer.

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Comentarios
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Es interesante la recurrencia de algunas ideas pictorias (léxicos plásticos, en fin) a través del tiempo.
Hablando de otro pintor español, Joan Miró tiene una cierta tendencia a recurrir a prácticas comunes en la pintura de Bosch.
Bueno, no soy ningún experto pero sí se pueden trazar líneas comunes entre la obra de Velazquez y la de Picasso (especialmente en el caso de estas su dos más "revolucionarias" obras)
En fin, un sdaludo y vaya envidia la mía.
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