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Sigue Lloviendo

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Lluvia
Victoria de Stefano
Prólogo de Ednodio Quintero
Candaya Narrativa 5

Rutinas
El mundo de la literatura muchas veces ha sido mitificado por los mismos escritores que daban a entender que sólo las preclaras mentes alejadas del ruido mundanal o sumergidas de las pasiones más infames pueden alcanzar cierta posición en los divinos campos sólo para ellos reservados. La vida cotidiana, la rutina necesaria de la limpieza, la alimentación, la familia, las compras, el jardín han sido relegada como innoble labor, reservada para aquellos que no tienen su cita en el mundo de las palabras. ¿Cuántos escritores habrán tenido que cambiar la pluma por el cucharón o la máquina de calcular sin poder nunca rehacer el camino?. Victoria de Stefano sabe bien aquello por lo que a pesar de eso como quien sube y baja las escaleras de una casa tantas veces recorrida, logra desplazarse entre las ocupaciones diarias y la literatura. "Después de desayunar había montado la olla y se había sentado a escribir un rato" en sólo una simple frase logra aunar estos dos mundos..

Lluvia
Y mientras prepara la comida y piensa en Faulkner, que tuvo que coordinar trabajo y literatura, fuera de la acogedora casa cae una lluvia firme, constante, como sólo en algunos lugares del trópico puede llover. Y esta lluvia que es la misma para cualquier tarea que decida comenzar, es el título del libro, y de el libro que el personaje está escribiendo. Y esta lluvia es la que le permite esconder la ciudad donde se encuentra, el rostro verdadero de la escritora, el mundo exterior a la novela, sirve como una cortina que nos nubla el mundo y sólo existe lo que hay dentro de la casa y de los recuerdos de la autora: "La lluvia arreciaba, salpicaba los cristales, detrás de los vapores del aguacero, por mucho que mirase, ya casi no se identificaba nada".

Literatura
La literatura se hilvana con la vida. El desayuno, la cocina, salir a pasear cuando escampa, la poda del níspero, se juntan con la presencia de Kafka, Musil, Kant, Mallarmé, Rilke, Bataille y Clarice Linspector, esta última que además presta el nombre a la escritora que espiamos sobre su hombro.

Memoria
Clarice al tiempo que escribe o pelea con un adjetivo, también deja que su mente se libere y siga a un objeto cotidiano: una manta, una fotografía sobre la biblioteca, un libro deshojado, por caminos de la memoria donde se volverán a encontrar con más literatura como si fuera un juego de casualidades, de encuentros.

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La vida cotidiana, la literatura, la lluvia, la memoria. Estos son las cuatro esquinas que soportarán al libro en toda su extensión, cruzándose y encontrándose en cada página, sólo insinuando para el lector la verdadera historia, la verdadera narración. La llegada del jardinero, una de las líneas principales del libro es un ejemplo: Llega el jardinero en medio de la lluvia, se presta ropa y zapatos, cabecea después de un café caliente mientras Clarice escribe. La memoria de esta trajina la historia del jardinero, alcohólico y desesperado, una vida más propia de un escritor maldito que del jardinero que le ha prometido podar los nísperos. También conversa con este quien le contará la historia del Ruso, sus aventuras, su viaje por el Congo. El viaje del Ruso la llevará entonces a Conrad a Gide y nuevamente hacia la literatura.

El libro está compuesto de dos partes. La primera, una mañana de lluvia en la que llega el jardinero. Toda la narración parece pintada con acuarelas, tiene la acuosidad de estas y las páginas parecen húmedas y desleídas por la lluvia. De rato en rato algún golpe de color llega de la mano de la memoria o la literatura, pero siempre en un entorno pictórico, como si no viéramos a una escritora ejercer su vida cotidiana sino a una pintora trabajar.

La segunda parte es un diario, la agitada y desconectada narración diaria en la que combina citas de los libros con los que se topa, ínfimos o terroríficos detalles de lo ocurrido durante el día (o lo soñado), recuerdos vividos o leídos. Si antes veíamos por sobre el hombro a la escritora, ahora la leemos siguiendo sus dedos sobre el papel. Aquí nos toca preguntarnos a quien leemos, si a es Clarice la que habla, o es Victoria de Stefano, gran escritora Venezolana. la que escribe desde detrás de una máscara.


Temas: Literatura | 1 Comentarios | Link
El forastero | 2006-07-05

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Comentarios

1
De: roser Fecha: 2006-07-06 12:16

Lo buscaré (excelente referencia! gracias)

: ))



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