Inicio >
Historias > Encuentros
Capítulo uno
Estoy en Barcelona, es de noche y hace mucho calor. Los niños ya duermen y mi mujer ve una película que no me apeteció ver. Vivo en el sexto piso de un edificio que si diera al mar sería el mejor lugar del mundo pero da a otro edificio, los vecinos, a pocos pasos a través del aire, viven sus propias vidas detrás de las persianas permanentemente bajadas. Es una de aquellas noches de verano en las que la ventana abierta y el ventilador intentando hacer correr un aire espeso no evita que tu cuerpo quede bañado en sudor y te cueste respirar. En este tipo de noches, sobre todo cuando la calle está silenciosa como hoy, que recuerdo como algo casi presente otras noches de calor pesado solo que sin el alivio del ventilador ni de las ventanas abiertas. En aquel lugar no existían ventanas, ni paredes y el techo era la parte baja de árboles milenarios.
Varios años atrás, en un frío invierno un hombre observaba con la misma atención que yo me fijo en mis recuerdos, su futuro próximo en forma de un pasaje de avión. Su hermana, un par de años mayor tejía con lana gruesa y sin teñir aun ofendida por la decisión de su hermano. Estaban solos desde hace mucho tiempo, compartiendo aquel hogar que un día había pertenecido a sus padres, y ahora él decidía marcharse y dejarla sola. Perdió un punto y tuvo que deshacer la última fila para recuperar el ritmo. Después de un momento volvió a callar, bajó el tejido y miró a su hermano con furia contenida. Finalmente suspiró con una comprensión honda y algo amarga, se levantó de golpe, se acercó por detrás depositándole un beso en la mejilla y se fue a la cocina a preparar la cena. Su hermano se giró para observarla, a él también le costaba dejarla pero ya había tomado su decisión. Su viaje comenzaría en poco menos de un mes, no tenía tanto tiempo para prepararse.
Esa escena Hans me la contaría mientras limpiábamos nuestra primera caza. Era una escena poco efusiva, pero para él significaba mucho. Su hermana le podía haber pedido que se quedara pero no lo hizo. Le podía haber recriminado su marcha, su abandono, pero no lo hizo. Mientras hablábamos intentábamos olvidar el olor y textura de sangre caliente que se recorría por nuestras manos. Nos habían enseñado a matar al jabato, a hacerle un corte rápido y limpio en la garganta, aunque no tuvo nada de limpio la sangre que salió a borbotones. Ahora teníamos que limpiar sus cerdas negras y gruesas con una piedra afilada.
Su llegada a la selva fue sucesiva, en etapas que aliviarían de gran forma el choque. Primero llegó a La Paz, la gran capital, una ciudad como las que él más o menos estaba acostumbrado, después llegaría a una pequeña población al borde de la selva como ingeniero agrónomo. La última parte del viaje fue la más compleja. Hasta hoy no se porqué había salido de aquel pueblo para perderse en la selva en busca de los Toromonas y cómo hizo para encontrarlos.
Mi llegada hasta aquel mismo lugar fue diferente aunque el viaje que realizaría fue más corto. Yo no partí de otro continente, cruzando océanos. Salí de la ciudad vecina de Cochabamba habiendo leído demasiados libros y vivido muy poco. La decisión vino de parte de la invitación de un amigo de perseguir la ruta de un cronista de viajes, yo mientras tanto buscaba alejarme de la novia de aquella época e intentar vivir lo que había aprendido en demasiados libros. No sabía que los libros poco me iban a ayudar , además no había leído nada sobre los Toromonas.
Referencias (TrackBacks)
URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/41680
Comentarios
|
1
|
| De: roser |
Fecha: 2006-07-20 15:39 |
|
|
Muy interesante, este capítulo 1, pinta bien!
|
|
2
|
| De: Yukari |
Fecha: 2006-07-20 19:12 |
|
|
¿Es el capìtulo de una novela que haz escrito, forastero?
|
|
3
|
| De: Pedro Villapucara |
Fecha: 2006-07-20 19:18 |
|
|
Forastero, sigo fielmente tus escritos y me encanta cuando publicas un cuento de tu autoria, ahora quiero decirte mediante estas lineas que deberias intentar publicar en la editorial Santillana para que tengas el orgullo de compartir protagonismo con Fuguet,Paz Soldàn o Arturo Perez-Reverte.
|
Entradas
Antiguas