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Historias > Observadores de muerte
En muchas nuevas series de televisión han entendido que los verdaderos protagonistas son los muertos por lo que no han ahorrado recursos para cuando estos están aun vivos. Es por eso que los primeros minutos de gran número series siguen a un personaje, con un lujo de producción televisiva, durante los últimos segundos de su vida. Una historia que desembocará irremediable en la muerte. Una enseñanza filosófica de segundos y con las técnicas más novedosas de edición.
Aburridos de los noticieros de sucesos que nos muestran el cadáver cuando ya es eso, un cadáver, queremos ver lo que ocurre antes de que la carne se vuelva pálida y un charco de sangre quede para siempre manchando el suelo. Es como asomarse al vacío, desde la seguridad de la ficción observando el profundo abismo que separa a las personas de aquellos que ya dejaron de serlo.
Una vez conocemos como funciona la serie no podemos evitar sentir la morbosa seguridad de saber hacia donde se dirige el personaje. Ver sobre su hombro sus últimos momentos como si fuéramos seres sobrenaturales.
Series como "CSI", "Six Feet Under", "Dead like me", "Crossing Jordan" nos introducen en esta morbosa fascinación de antecedernos a los resultados. Porque los resultados muchas veces no son simples, son refinadas muertes, aparatosos finales para personajes de segundos de vida. Una mezcladora de cemento, un vidrio que cae desde un alto edificio, un zapato de tacón que atraviesa el cuello del caído. Y el público aplaude con un íntimo escalofrío cuando notamos que los ojos han dejado de irradiar vida. Jugamos a adivinar quien será el próximo que caiga, o peor aun, cual será el instrumento sumario que segará su vida.
Esta carrera hacia la muerte también pasa en las series de médicos. "ER", "Grey Anatomy". Allí hay muchas potenciales víctimas, todos se encuentran a un paso de los fríos pasillos de la morgue. Los médicos intentan que no ocurra, pero alguno siempre llegará. Hemos descubierto que los médicos no son superhéroes, que la muerte ocurre y que alguien la tendrá que palmar. Es nuestra misión como público adivinar a quien le cubrirán el rostro con la sábana, le bajarán los párpados con los dedos o declararán después de ver el reloj: Hora de la muerte, las 11:08.
Pero ocurre algo extraño con House. Aquí hay pocos muertos (alguno siempre cae), pero los primeros minutos de la serie se parece a la de muchas otras. Una escena cotidiana, una fiesta de despedida, una reunión de negocios, una clase con niños (si, ni los niños se salvan de estas escenas). Cuando de pronto algo ocurre, efectos especiales, y alguien termina cayendo al suelo entre convulsiones. Cuando comienza la escena jugamos a adivinar quien caerá y aunque la primera pulsión que tenemos es buscar al próximo cadáver, tenemos que corregirnos porque se trata de House y el que cae solo tendrá alguna enfermedad mortal. Nos quitan al cadáver de la punta de los dedos y aunque se encuentra en el suelo, inmóvil y con toda la apariencia de un difunto, vendrá nuestro médico favorito a intentar salvarlo. Durante toda la serie vemos como el personaje cae por las laderas de la decrepitud, cabellos rapados, ojeras, llagas, ojos en blanco. La muerte está cerca hasta que finalmente llega el clímax. House hace algo, dice algo y la siguiente escena vemos como el personaje va emergiendo desde las profundidades y recupera colores, empieza a sonreír. House es el único personaje que logra arrebatar de las manos de la audiencia caníbal, al personaje que ya creían en sus garras.
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