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Historias > Todo va bien
En este país veo cómo funciona el mundo. Veo circular los productos y el dinero en un frenético ir a venir. Gigantescos almacenes llenos de productos que la gente va pagando y llevándose a su casa. Pronto esos objetos volverán a recorrer un camino similar pero esta vez hacia el basurero, pero no se ve ninguna basura.
El círculo está engrasado y se mueve con la misma facilidad que la tarjeta pasa por la ranura y verdes y brillantes números pasan de mano en mano, de cerebro computarizado a cerebro computarizado. Y los carros de compras se llenan y la cuenta del banco se vacía. Y el mes que viene volverá a comenzar el ciclo.
Pero cuando veo los limpios vidrios de los almacenes desde la carretera, las letras de neón, las carreteras y los aparcamientos, las pilas de productos flamentes, la suavidad de las telas, el brillo de las máquinas, parece que todo funciona bien, sin problemas. No hay ningún bache en el camino. Eso parece repito.
Parece digo, porque estamos en el centro de la piscina, donde el agua es mansa y las olas nos elevan con parsimoniosa lentitud. Hay dos orillas donde la realidad se desbarranca en ruidoso y caótico final. En adolorido golpe que suena a huesos rotos y a árboles crepitando en una oscura hoguera. Por un lado puedo ver los mismos almacenes llenos de productos pero sin luces de neón ni limpios ventanales, en su lugar hombres y mujeres de países distantes inclinados sobre máquinas de cocer y cintas móviles. Allí aun es la revolución industrial, aun no hay sindicatos ni derechos, es el oscuro inicio de siglo, apestoso a smok y a ácidos venenosos. A pesar de que fabrican computadoras y Ipods, levis e incluso libros, sigue siendo el siglo pasado como quien dice el milenio pasado.
Y si en un lado lo peor de nuestro pasado se arremolina en casas diminutas, en escampados donde los cadáveres se pudren. En la otra orilla el fin del mundo se acerca. Un fin del mundo apocalíptico con desiertos vacíos, pantanos pútridos y montañas de basura como si fueran los cadáveres de las generaciones que nos seguirán.
Pero no se preocupen. Aquí ya se ha olvidado lo primero y aun no llega lo segundo. Aun hay tiempo para amoblar el piso y salir a comer al menos una noche más. Todo está bien.
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Comentarios
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| De: Néstor |
Fecha: 2006-10-03 13:13 |
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Walmart es la empresa de grandes alamcenes más grande de USA. Según tengo entendido, es una de las no pocas que no permiten sindicarse a sus empleados. Si entras en un sindcato, estás fuera...
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