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El Velo de la ficción (1 de 3)

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Lo real versus lo falso

“Illusion is no longer possible, because
the real is no longer possible”
Baudrillard, Simulacra and Simulations


“Soldados de Salamina” cuenta tres historias. La primera, y que se convierte en la estructura central del libro, es la narración de la investigación llevada por parte del narrador sobre la vida de Sanchez Mazas. Esta historia nace en un encuentro con el escritor español Sánchez Ferlosio, hijo de Mazas, que le cuenta cómo su padre se salvó del fusilamiento. La investigación finalmente concluye cuando el narrador viaja a Dijon para encontrarse con Miralles, el miliciano que quizás fuera quien le salvó la vida. En esta historia vemos como el narrador, Javier Cércas, decide regresar a la escritura al descubrirse obsesionado con la historia de Mazas.

La segunda historia que leemos aquí es la de Sanchez Mazas, el fundador de la falange, intelectual fascista, político franquista. A pesar de que nos cuentan la vida de Mazas casi en su totalidad, la historia gira en torno a dos momentos principales: el fusilamiento del que se salva gracias a un miliciano que no lo revela al verlo escondido, y el encuentro con “los amigos del bosque”, tres milicianos desertores con los que se esconde en el bosque y sobrevive varios días.

La tercera historia, y la más conmovedora es la del viejo soldado español, Miralles, que jubilado y sin poder fumar pasa los días en un asilo de ancianos en Gijón. El libro sigue a Miralles en todas las guerras que participó, en sus recorridos a pié por los desiertos del África, a su experiencia en la guerra Civil española, hasta su retiro en un camping donde conoce a Bolaño, un escritor Chileno que vive en Blanes. La historia de Miralles comenzaría entonces realmente con el encuentro del narrador con Bolaño, y terminará cuando el narrador conoce a Miralles en persona y este le cuenta el resto de su historia.

Ahora bien. Existen dos formas de leer el libro. La primera es considerarlo como un objeto cerrado que comienza en la primera página y termina en la última y que fuera de él, en el exterior, no existe nada. Este es el método que normalmente es usado por los estructuralistas.

Pero el autor realiza constantes referencias a mundos exteriores al libro: a la guerra civil, la segunda guerra mundial, la falange e incluso a personas reales como Sánchez Mazas y Bolaño. Referencias que no nos permiten que la lectura quede encerrada. Descubrimos entonces que “el estructuralismo se resquebraja por el lado de la historia” (Asensi, pag 402) así que tenemos que acudir a la segunda forma de leer el libro: Como una obra abierta que conversa con la realidad. La intencionalidad del autor es que la obra sea leída así: La primera y la tercera parte están escritas en forma de crónica mientras que la segunda parte se aleja de este estilo narrativo para usar una técnica más cercana a la novela histórica o a la biografía.

Pero cuando creíamos entender el libro cómo narración de lo real nos enfrentamos con nuevos datos. Roberto Bolaño publica en el libro Entre Paréntesis un texto sobre Cercas y sobre Soldados de Salamina. En este artículo podemos leer que: “[…]el narrador es un tal Javier Cercas que evidentemente no es el Javier Cercas que yo conozco y con el que suelo tener largas conversaciones sobre los temas más peregrinos del mundo. El que yo conozco está casado, tiene un hijo [y] su padre aún vive.” (Roberto Bolaño, Entre Paréntesis, pag. 176) (el corchete es mío) y no como asevera en el primer párrafo de soldados de Salamina: [/“Tres cosas acababan de ocurrirme por entonces: la primera que mi padre había muerto; la segunda es que mi mujer me había abandonado; la tercera que yo había abandonado mi carrera de escritor”/] (p. 17).

Qué conclusión podemos sacar de este texto: ¿Que Javier Cércas nos ha mentido?. ¿Que la historia que nos cuenta es pura ficción?. Sólo podemos estar seguros de una cosa, que a pesar de utilizar hechos y nombres reales el escritor nos entrega datos ficticios.

El doble objetivo del escritor es reconocible desde las primeras páginas, sobre todo cuando conoce al primer personaje real, al escritor español Sánchez Ferlosio en el entorno de una entrevista periodística: "Ferlosio apareció en la terraza del Bistrot envuelto en una nube de amigos, discípulos, admiradores y turiferarios"(pag. 18). En este punto medio entre la entrevista, que llama a la no-ficción, y el toque de parodia o pantomima que nos acercará más bien a la ficción, planteará el tono general de la obra.

La confusión aumentará cuando descubrimos, en cualquier enciclopedia , que la historia de Sánchez Maza es real, su vida y obra, su escape casi milagroso del fusilamiento y su vida como político y poeta.

“Escritor español y miembro fundador de de la Falange Española. […] Estuvo en el barco Uruguay hasta el 24 de enero de 1939, cuando fue conducido al santuario de Santa María del Collell junto a otros prisioneros para ser ejecutado. El 30 de enero escapó de un fusilamiento en masa”

¿Qué debemos creer entonces?. Quizás podamos seguir las palabras de Bolaño sobre el tema: “Las tres aseveraciones son falsas [que su padre había muerto; que su mujer me había abandonado, que había abandonado su carrera de escritor], o mejor dicho, en este cruce de posibilidades que para mayor comodidad llamamos realidad, son falsas, aunque probablemente en otra disposición de la realidad, o de la pesadilla, son verdaderas” (Roberto Bolaño, Entre Paréntesis. pag. 177) (La información entre corchetes es mía).

Si creemos creer que nos enfrentamos a una doble realidad, tenemos entonces una nueva pregunta. ¿Quién es el autor del libro?. Se trata del escritor sin padre, mujer ni carrera, o el otro, su sombra, su reflejo. Existen dos Javier Cercas y sólo uno es real (en este cruce de posibilidades). No nos toca a nosotros decidir cual, pero por conveniencia diremos que el Javier Cercas real es el escritor que vive actualmente en Barcelona, publica en varios medios y acaba de presentar una nueva novela La velocidad de la luz. Entonces el otro Javier Cercas es un personaje ficticio en un mundo de novela. Un mundo de novela donde Sánchez Maza también fundó la falange, donde este se salvó de un fusilamiento y engendró a Sanches Ferlosio. Pero el Sánchez Maza del que habla Cercas tampoco es real, es únicamente un personaje que sólo por alguna extraña coincidencia tiene la misma biografía que el personaje real y que cómo único recuerdo queda una calle de Bilbao con su nombre. Leemos entonces en la novela a personajes ficticios viviendo vidas ficticias y a otros viviendo vidas reales. Lo mismo pasa con Bolaño, que no es el mismo Bolaño que escribió Los Detectives Salvajes y que murió en Blanes un verano caluroso, pero habla como él y fuma como él. Sobre Conchi y Miralles sólo podemos decir que son personajes ficticios viviendo una vida ficticia que quizás sea la misma que la de alguna persona real, pero eso nunca lo sabremos.

A partir de esto podríamos entonces categorizar a los personajes en tres tipos:

Personaje reales con vidas reales, como Sanchez Mazas. Al utilizar la palabra “personaje” nos introducimos en el mundo de la ficción, por lo que “personaje real” es una suerte de aporía que aquí nos resultará apropiada. Pero real aquí se referirá a que se tratan de una copia especular de papel de la de carne y huesa que mora (o moró) nuestra propia realidad.
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Personajes reales con vida ficticia, Javier Cércas. Personajes que aparentan ser una copia especular, pero como con el juego de los espejos deformantes, son sólo pantalla o imagen engañosa, pero que al pretender ser real logra cobrar cierto grado de realidad hasta tal punto que nos preguntamos si el Javier Cércas personaje no es más real que el Javier Cércas escritor. O si, como dice Barthes, únicamente se trata de “Un yo de papel” (Barthes, 1971)

Y personajes ficticios con vida ficticia. Miralles por ejemplo es un personaje que no tiene una evidente imagen especular en el mundo real, o si la tiene la desconocemos. Pero al faltarle esa ligadura con lo real, logra cobrar una apariencia mucho más profunda y construida que el resto de los personajes. No tenemos una imagen reflejada que nos sirva para entenderlo o para explicarlo. No tenemos con quien compararlo sino es con él mismo. Pero por esta falta de referencia en lo real, el personaje cobra súbita realidad. Miralles es quizás el más real de los personajes. O más bien, y justamente por lo que acabamos de decir, es un personaje hiperreal, entendiéndolo como "generación de modelos de lo real sin origen o realidad" (Baudilliard) (La traducción es mía)


Temas: Literatura | 1 Comentarios | Link
El forastero | 2006-11-02

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Comentarios

1
De: anonimo Fecha: 2006-11-06 04:17

donde estan los pies de padinas???



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