El forasteroInicio > Historias > El velo de lo ficticio (3 de 3)
Tags: Lo real versus lo ficticio:
- Será como una novela – resumí –
Sólo que, en vez de ser todo mentira, todo es verdad. - Mejor que no sea una novela. - ¿Por qué? - Por nada – contestó -. Es sólo que, en fin, querido, me parece que la imaginación no es tu fuerte. Javer Cércas, Soldados de Salamina. En esta novela hay una delgada capa que separa lo real de lo ficticio. Una capa tan delgada que muchas veces necesitamos ayuda exterior para entenderla. Pero lo translucido de esta capa es variable, alejándonos o acercándonos entre lo real y lo ficticio sin llegar a descubrir en qué momento se ha dado el cambio. Es como si nuestra vista estuviera nublada en ocasiones y en otras viéramos con claridad. Pero esto no sólo es el efecto que se genera en nosotros, sino que un reflejo de esto puede verse en el mismo libro, que como en una ilusión óptica de Escher repite el mismo efecto dentro las páginas de la obra. La parte de la novela que hemos decidido es la más real (en este cruce de posibilidades repitiendo a Bolaño) es la biografía de Sánchez Mázas. Pero en esta existen dos momentos que no se encuentran en sus biografías y que se convierten en el núcleo de la historia. La primera es el miliciano que le salva la vida después de que Mázas huyera del fusilamiento, y el segundo es el encuentro con “los amigos del bosque” y la temporada que pasa con ellos en el bosque. Hay un par de cosas en común con estos dos encuentros, la primera es esta conexión humana que le salvaría la vida. Íntimos encuentro humanos que no se explican con palabras y que no se vuelen a ver en otras partes del libro. Y la segunda es la visión defectuosa con la que se enfrenta a estos momentos. En ambas situaciones Sánchez Mazas no ve bien, y esta incapacidad para observar, una especie de velo que le cubre la vista, permite acercarse más a la otra persona, dejando atrás su pasado falangista, la guerra que provocó y los muertos que ayudó a conseguir e incluso el resto de su biografía de intelectual y poeta. En el primero de estos dos encuentros, con el milicano que lo observa desde lo alto mientras él intenta pasar desapercibido en el río: “Presa de la anómala resignación de quien sabe que su hora ha llegado, a través de sus gafas de miope enteladas de agua Sánchez Mázas mira al soldado que lo va a matar” (pag. 103) y también “El soldado le está mirando; Sánchez Mazas también, pero sus ojos deteriorados no entienden lo que ven” (pag. 104). Esta visión deteriorada, esta imposibilidad de ver bien, o quizás viendo mejor que nunca ahora que no tiene su propia biografía corrigiéndole la vista, le salva la vida. De similar manera que en el primer encuentro, ocurre lo miso con los amigos del bosque: Ya oculto gracias al auxilio a la familia de María, Sánches Mazas rompe sus gafas: “al cruzar el cauce del arroyo tropezó y cayó. No se hizo daño, pero se rompió las gafas. […] padecía de aguda miopía, y sin el concurso de los cristales la realidad era sólo un puñado ininteligible de manchas.” (pag. 111) Poco después alguien le da el alto "parándose en seco y levantando instintivamente las manos, distinguió a una distancia como de quince metros […] tres figures borrosas que empezaron a avanzar hacia él en actitud de expectativa y acecho”. (pag 111) finalmente “Mazas resolvió que aquel encuentro fortuito, justo después de romperse las gafas, sólo podía ser una jugada favorable del destino y decidió apostar el todo por el todo..” (pag 112). Sánchez Mázas nunca veía mejor que cuando estaba con la vista empañada. Pero no sólo esto, sino que relacionando con lo que sabemos de la biografía del Sánchez Mázas real, cuando él personaje veía sin gafas la historia se aleja de los campos de los hechos para adentrarse hacia la ficción, de la misma manera que cuando lleva las gafas la historia deambula entre la novela histórica y la erudición del biógrafo. Lo real y lo falso no sólo son términos opuestos, sino que con la metáfora Derridiana, también nos presentan dos verdades diferidas de lo real. Las gafas y su ausencia, son una imagen especular que el autor hace en la novela con la ficción y la realidad. Porque igual que Sánchez Mazas, nunca vemos más claro que cuando vemos la historia filtrada por el velo de la ficción y lo que arriba comentamos de Miralles es un ejemplo de esto. Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/44330
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