Inicio >
Historias > Historias de café 1
El café es el segundo negocio legal más grande del planeta, sólo superado por el petróleo. Cada año se producen 6.7 millones toneladas de café anualmente, se consumen 400.000 millones de tazas y este negocio da trabajo a 25 millones de personas.
Es el último reducto del trasnochador. A veces ves su encorvada figura dando vueltas por Corrientes, ves nubes de condensación en la fría noche y tienes que detenerte y llamarlo desde la ventanilla del coche. Es casi un hombre máquina, un híbrido mutante que se acerca hasta ti para desearte buenas noches
- ¿Qué va a querer hoy?
- Que sea uno doble
El café caliente casi me quema el paladar pero mientras me alejo de la acera y piso el acelerador siento como empiezo a entrar en calor. El hombre se queda detrás mío, veo por el espejo retrovisor como levanta un brazo casi tentacular diciéndome adiós.
Cada tarde, a eso de las seis, este hombre se despide de sus hijos con un beso en la mejilla, de su mujer que una vez más lo mira preocupado y se pone el equipo. Se trata de un pesado termo que permanece caliente gracias a una pequeña batería. Tiene dos tirantes por los que pasa los brazos y un tercero para su cintura. Así se convierte en este hombre doble, mitad máquina, mitad hombre. Su espalda se eleva sobre cabeza, una especie de mochila de campamento mecánica perfectamente adaptada a su espalda. Cierra el último tirante a la altura del pecho y con un tirón lo ajusta. Con un interruptor a la altura del hombro enciende la batería. Un molinillo empieza a sonar sobre su cabeza mientras muele el café en grano, y el agua empieza a hervir produciendo vapor que pasará a través de los granos molidos para depositarse en un recipiente cerrado al vacío que lo protegerá del frío. Tiene además a la altura de las manos dos pequeños tubos, el izquierdo conectado a este último recipiente que le permite servir café directamente en una taza de plástico, y el derecho conectado a una pequeña lata de leche recién abierta. Atada a la cadera tiene un cinturón donde guarda azúcar y cucharillas.
Todo el proceso de filtrado de café se realiza automáticamente mientras él baja en ascensor. En la tienda de al lado lo esperan sus primeros clientes, y en el quiosco de revistas los siguientes. A eso de las nueve y después a las dos, tendrá que detenerse para cambiar el paquete de café, pero después de eso su trabajo sólo consiste en caminar por el centro, buscando clientes y conversando con los amigos.
A eso de las ocho los negocios van cerrando, y a las 10 empiezan a llegar los trabajadores nocturnos. A las doce los volverá a encontrar en su primer descanso, y así va pasando la noche. Trasnochadores, taxistas, un periodista que trabaja de guardia, todos ellos lo esperan, se acercan a saludarlo y beben el caliente brebaje en la fría noche. Después se despiden y dejan que continúe su ruta. Las horas pasan, se siente en un banco para cambiar el café y vuelve a recorrer la calle de arriba abajo. A eso de las tres de la mañana siente un gotear y descubre que uno de sus recipientes tiene una grieta. La repara rápidamente con cinta adhesiva, tendrá que llevarla a arreglarla mañana.
A eso de las cuatro empiezan a salir los chicos de las discotecas. Algunos le compran café, normalmente quieren mucha azúcar. - Será por las drogas – piensa y les da una bebida bien cargada para que lleguen a su casa sin estrellarse en el camino, sin dormirse en el volante de sus coches. Le agradecen algunos, otros se hacen la burla. Cada hora que pasa su equipo parece más pesado, tiene que tomarse otro café, será el quinto de la noche.
De pronto siente un golpe. Alguien le ha tirado una piedra que ha impactado con su termo. Suena como una campana, la siguiente piedra ya no tiene un sonido tan claro. Se ha roto algo. Se gira nuevamente buscando en la oscuridad quien lo ataca. Esta vez la piedra le golpea la frente, siente algo húmedo en su ceja. Se le acercan tres jóvenes, aspiran pegamento de un pote. Lo empujan de un lado a otro. Ya se topó alguna vez con ellos pero nunca tuvieron problemas
- Cafeman, nos invitas una taza
- Claro chicos, quieren un café fuerte
- Claro jefe, un café, así recuperamos fuerzas
Lo siguen empujando, tiene que moverse mucho para aguantar el equilibrio. Pero no puede resistir mucho tiempo, finalmente cae al suelo. Siente como su termo se revienta y un líquido caliente empieza a bajarle por la espalda.
- ¿Te has orinado o es café? A mi me huele a orín
- Que quieren chicos, ¿dinero?.
Una risa triple se despega sobre él. Su cabeza le duele, los ojos le arden, todo huele a café. Un buen café expreso recién hecho. Siente un golpe en el estómago. Lo están pateando. Tiene que toser y siente sabor a sangre en la boca.
Uno de los chicos le arranca el cinturón donde tiene el azúcar y las cucharitas de plástico. Debajo de ellas está la recaudación de la noche. No es mucho.
- Llévenselo chicos, es todo el dinero que tengo.
Vuelve a sentir unas risas, esta vez se alejan. Está cansado, está muy cansado. Pero el café que se acaba de tomar recién está teniendo efecto y se siente más despierto que nunca. Una negra mancha de café refleja las luces de la calle, de los coches que pasan a su lado, de las publicidades a lo largo de la calle.
Referencias (TrackBacks)
URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/45228
Comentarios
|
1
|
| De: Duvon |
Fecha: 2006-12-07 18:57 |
|
|
Este titulo puede ser muy bueno para un libro de cuentos sobre personajes adictos al café.
Espero que algun dia escribas una novela ciberpunk muy original.
Tienes que escribir mucho,Forastero.Los lectores de tu blog te lo pedimos.
|
|
2
|
| De: mar |
Fecha: 2006-12-07 23:18 |
|
|
acuerdate que yo guardo souvenirs tuyos para la posteridad...
|
|
3
|
| De: Duvon |
Fecha: 2006-12-08 19:34 |
|
|
Miguel Esquirol:
siempre he pensado que puedes escribir una blog-novela.!Escribela!.
|
|
4
|
|
|
Comence en los blogs escribiendo historias en un "antiguo cafe"
http://the-vice.com/category/antiguo-cafe/
|
Entradas
Antiguas