El forasteroInicio > Historias > Cables submarinos
Tags: Noticia en El País.
En medio de la noche, con la misma técnica que hace 100 años se usaba para recuperar cables de telégrafo tendidas por la corona inglesa en el Canal de La Mancha, un grupo de gigantescos barcos navega en el canal de Bashi y el estrecho de Luzón lanzando sus equipos hacia las profundidades para "pescar" cables de 21 milímetros que se han reventado. El gigante del Internet está ciego. Millones de usuarios Chinos no pueden acceder a páginas internacionales por el terremoto que reventó un número importante de cables submarinos. Mientras que los usuarios acostumbrados a nadar en bits de información que llegan como ríos o mares de servidores ubicados en todo el planeta, desesperan por el silencio y la noche que se ha aferrado de sus ordenadores, las proas de gigantescos barcos apuntan hacia la noche intentando solucionar el problema. El trabajo es metódico y lento. Cifras en la pantalla indican subidas o bajadas de tensión informando por donde se pierde aquella red transparente. Entonces ganchos, mordazas y cuchillas se aferran a su objetivo cortando y levantando. El cable por el que normalmente transporta todo tipo de información convertida en bits, es ahora un cable casi muerto lanzando descargas eléctricas al frío mundo submarino. El gancho que pende del barco subirá con calma el cable para prepararlo para su unión. Del otro lado otro barco busca el otro extremo, con paciencia de pescadores, encontrarán la otra punta y los barcos se acercarán para unir las dos puntas del cable, trenzarlas y convertirlas nuevamente en el sistema de comunicación que habían sido diseñadas. De pronto una tormenta hará retirar a los barcos; el cable, marcado ahora por boyas de colores brillantes que flotan en la superficie, volverá a zambullirse como un animal herido que tiene que descansar para recuperarse. Los barcos tocan puerto y esperan con paciencia de balleneros que la tormenta termine, que las olas se calmen para que ellos puedan volver a salir a su trabajo. Mientras esperan, marineros y técnicos ingleses esperan y conversan en voz baja mientras la lluvia cae en regiones portuarias de Japón, Hong Kong, Singapur. Al centro del país, un usuario logrará introducirse por el cable recién unido y una vez más, su pequeña barca entrará a las rápidas corrientes de las conexiones internacionales. Y respirará tranquilo nuevamente accediendo a servidores y sistemas, buscando a personas que había echado de menos, o simplemente dejándose llevar por la corriente marina. Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/46302
Comentarios
Entradas Antiguas |
Sindicación |
|||||||||
|
|
