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Tags: En menos de mi semana es mi cumpleaños y como al parecer es fecha propicia para esta y otras fiestas, deseo compartir lo aprendido en un libro que estoy leyendo llamado "El Periquillo sarniento". Quizás los consejos que el autor da no nos resulten particularmente atractivos, pero dándoles la vuelta podemos encontrar fácilmente lo que buscamos.
Las principales consideraciones que debe tener presentes el que hace un baile, me parece que se pueden reducir a las siguientes
1.ª Que las mujeres concurrentes sean honestas, de buena vida, y nunca solteras o mujeres libres, sino hijas de familia o casadas, y que vayan con sus padres o maridos, para que el respeto de éstos las contenga, y contenga a los jóvenes libertinos. 2.ª Que con conocimiento, jamás se convide a ninguno de éstos por exquisita que sea su habilidad, pues menos malo será que se baile mal, que no que se seduzca bien. Ordinariamente estos mozos bailadores, o como les dicen, útiles, son unos pícaros de buen tamaño; no llevan a un baile más que dos objetos: divertirse y chonguear (es su voz). Este chongueo no es más que sus seducciones o llanezas. Si pueden, pervierten a la doncella y hacen prevaricar a la casada, y todo esto sin amor, sino por un mero vicio o pasatiempo. 3.ª consideración que podían tener los que hacen o dan un baile, era que no hubiera en ellos licor espirituoso. En caso de ser preciso, por costumbre o cariño, obsequiar a los concurrentes, sería menos malo hacerlo con zoletas y nieve de leche, limón, tamarindo, etc., de esta clase, que no con merendatas y vino, aguardiente, ponche y otros licores semejantes, que ofuscando el cerebro facilitan el trastorno de la razón, y alteran la constitución física de ambos sexos, cuyas resultas, cuando menos, no escapan de ser deseos, pensamientos consentidos, y delectaciones morosas, y en tal y tal persona algo más, y más pecaminoso. 4.ª y última consideración que se debía tener, era que los bailes durasen cuando más hasta las doce de la noche. Ésta es una hora más que regular para irse a recoger cada uno a su casa bastante divertido, si es racional; porque lo que pasa de esa hora, ya no debe llamarse diversión, sino vicio, incomodidad y tontería. "El Periquillo sarniento" Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/48593
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