El forasteroInicio > Historias > Borrando la línea
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There is a portrait of expatriate writers living in squalid isolation in France. “I was suddenly overcome,” one says, “by the full horror of Paris, the full horror of the French language ... the sad, hopeless state of South Americans lost in Europe, lost in the world.”
Hay un retrato de escritores expatriados viviendo en escuálida soledad en Francia. "Uno se da cuenta" uno dice "del completo horror de Paris, el completo horror del idioma francés... el triste estado sin esperanza de los suramericanos perdidos en Europa, perdidos en el mundo" Ahora es Bolaño el expatriado en una traducción, en un país ajeno, pero esta vez ya no está perdido ni sólo porque cada día más lectores aparecen a su vera. Recordando la última lectura de este libro, varios años ya, me llega a la memoria una molestia que el final del libro me producía. Era un final engañoso, siempre creí que Bolaño nos ocultó el final de su novela, nos mintió y se jugó con nosotros con un par de muertes y unos garabatos/adivinanzas. Es por eso que tiempo atrás decidí imaginar cómo sería el posible epílogo de esta novela, mi breve colaboración para borrar la línea de la arte. Así surge este breve texto llamado: "El último detective salvaje" en forma de una carta entre Juan García Madero el narrador de los Detectives Salvajes y Joaquín Font el padre de las bellas Lupe y María: El epílogo que podía haber sido:
El último detective salvaje Carta de Juan García Madero a Joaquín Font en la Clínica de Salud Mental El Reposo. Quim: Te escribo al salir del funeral de Arturo Belano. Sí, lo que lees, está muerto. Y murió aquí en Barcelona y no como llegué a pensar en la selva de Liberia. Te escribo a ti porque eres una de las únicas personas que me llegaron a entender, es cierto que tuve buenas relaciones con María, tu hija mayor e incluso me casé con Lupe después de nuestra aventura en Sonora y me divorcié algunos años después, pero siempre fuiste tu el único que me llegó a entender, es por eso que ahora te escribo y porque tengo que contarle a alguien todo esto que me pesa en el pecho. Tuve que esperar la muerte de Arturo para contarlo por una promesa que le hice hace ya demasiado tiempo, siempre es demasiado tiempo cuando se piensa en la juventud. Y aunque me dolió mucho cuando me enteré de la noticia de su muerte me sentí también aliviado porque al fin estaba libre de contar esta historia. sigue>> Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/48746
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