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Tags: Fueron mejores que Batman y Robín o que el Gordo y el Flaco, lo que estas dos mentes lograron al encontrarse se puede comprar al milagro de un encuentro como los Beatles o Ortega y Gasset (perdonen por el chiste fácil). Lo que si es verdad es que en las conversaciones que estos dos grandes escritores argentinos vivieron y murieron mundos enteros.
El Quijote: “ Quijote se pasa la vida peleando, pero no mata a un hombre. ¿Qué pasaría si matara a alguien? ¿Enloquecería del todo o se curaría de la locura? ¿O entendería que su locura fue simulada? Sancho se entusiasmaría; le diría que ha matado a un caballero de nombre impresionante; Quijote, con tristeza, le replicaría que no, que mató a su vecino fulano de tal, hijo de tal y casado con tal; y que haberlo matado es horrible”.
Leyendo este artículo me viene a la memoria otras conversaciones en las que me hubiera gustado ser el curioso, la mosca en la pared, el espía en el teléfono. Otros dos geniales escritores pasaban largas horas en persona y por teléfono conversando de los temas más peregrinos. Hablo de Fresán, el autor del artículo sobre Borges, y Roberto Bolaño, ambos en la ciudad de Barcelona. Si bien Fresán (que sepamos) no anotaba las conversaciones con su amigo, como Bioy Cacáres cuenta que lo hizo por el espacio de cuarenta años, Bolaño en una ocasión realizó un listado de lo temas de conversación a los que más frecuentemente regresaban en una enumeración digna de Borges. Es posible imaginar algún día, la transcripción de esas charlas... En líneas generales se podría decir que hablamos de muchas cosas. Intentaré enumerarlas sin orden jerárquico.
1) Del infierno latinoamericano que se concentra, sobre todo los fines de semana, en algunos Kentucky Fried Chicken y Mc Donald’s. 2) De las andanzas del fotógrafo de Buenos Aires Alfredo Garófano, amigo de infancia de Rodrigo, y ahora amigo mío y de cualquier persona con un mínimo de sensibilidad. 3) De las malas traducciones. 4) De los asesinos en serie y de los asesinos de masas. 5) Del ocio proyectivo como antídoto del verso proyectivo. 6) De la cantidad ingente de escritores que deberían jubilarse tras escribir el primer libro o el segundo o el tercero o el cuarto o el quinto. 7) De la superioridad de la obra de Basquiat ante la de Haring, o viceversa. 8) De la obra de Borges y de la obra de Bioy. 9) De la conveniencia de retirarse a un rancho en México, cerca de un volcán, para terminar escribiendo “La trilogía del Zopilote”. 10) De los rizos espacio-temporales. 11) De algunas desconocidas majestuosas que se te acercan en un bar y te dicen al oído que tienen el sida (o no). 12) De Gombrowicz y de lo que éste entendía por inmadurez. 13) De Philip K. Dick, a quien ambos admiramos sin reservas. 14) De la posibilidad de una guerra entre Chile y Argentina, y de sus posibles e imposibles consecuencias. 15) De la vida de Proust y de la vida de Stendhal. 16) De lo que hacen algunos profesores en Estados Unidos. 17) De la actividad sexual de los monitos tití y de las hormigas y de los grandes cetáceos. 18) De los colegas a los que hay que evitar como si fueran bombas lapa. 19) De Ignacio Echevarría, a quien ambos queremos y admiramos. 20) De algunos escritores mexicanos que a mí me gustan y que a él no le gustan, así como de algunos escritores argentinos que a mí me gustan y a él no le gustan. 21) De los modales de los barceloneses. 22) De David Lynch y del palabrerío de David Foster Wallace. 23) De Chabon y Palahniuk, que a él le agradan y a mí no. 24) De Wittgenstein y de su habilidad como fontanero y carpintero. 25) De algunas cenas crepusculares, que en realidad, para sorpresa del comensal, se convierten en piezas teatrales en cinco actos. 26) De los concursos basura de la tele. 27) Del fin del mundo. 28) Del cine de Kubrick, que yo, ante el desmedido entusiasmo de Fresán, empiezo a detestar. 29) De la guerra increíble entre el planeta de los seres-novela y el planeta de los entes-cuento. 30) De la posibilidad de que cuando la novela despierte de su sueño de hierro, el cuento siga allí. Por supuesto, estos treinta apartados no agotan, ni mucho menos, nuestros temas de conversación. Sólo un par de cosas que añadir. Me río mucho cuando hablo con Fresán. Raras veces hablamos de la muerte. Roberto Bolaño - Entre Paréntesis Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/49403
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