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Historias > La vorágine
La vorágine (1924) es "la epopeya del mundo tropical americano" (Biblioteca Ayacucho), discurre entre el romanticismo y el realismo más crudo, incluso adentrándose a lo que será algún día el realismo mágico. Narra la historia del narrador Arturo Cova y su relación con la barbarie, su lucha constante en el límite de su poder, para finalmente vencer, ser vencido, y ser devorado por la vorágine.
La barbarie es hallada en diferentes espacios y argumentos, se encuentra en la desértica pampa dónde sus pasos lo dirigen, la amplitud del horizonte que engaña distancias y ahoga con su inmensidad. La primera parte de la novela la pasará en esta región, huyendo de la familia de su concubina. El nombre Casanare, la región a la que se dirigen, está teñida de barbarie y hacia ella tendrá que dirigirse y en esa región sobrevivir y luchar. La escena del vaquero desollado por un toro salvaje dejará expuesta el lado más violento de este espacio.
Alicia es la mujer que será el origen de la novela. Una mujer más entrevista, más excusa, que personaje real. Por su familia, primero, llevará al personaje a la Pampa, y después persiguiéndola a ella y a su raptor se dirigirá a la selva.
El segundo espacio de barbarie será la selva. Opuesto al espacio de la pampa, pero de igual o peor salvajismo. Si antes fueron amplitudes y distancias, en la selva el horizonte será bloqueado por los árboles, las distancias convertidas en laberintos, si la pampa tuvo nombre aquí carece incluso de esto. El símbolo bestial de la pampa es el toro, en la selva son las hormigas que en lugar de huir, llegan y asolan a su paso.
Pero no sólo los espacios físicos son símbolos de Barbarie, y quizás incluso más violentos actos se encuentran en los humanos. Los empresarios esclavizadores de caucheros, los árboles con cicatrices casi humanas, los hombres enfrentados a los hombres en infinidad de camarillas, de mentiras, traiciones y asesinatos. Mientras que la pampa y la selva son violentas al defenderse, los hombres son violentos por ambición: “La costumbre de perseguir riquezas ilusas a costa de los indios y los árboles...”.
La barbarie del hombre está representado en los dos antagonistas de la novela, Barrera que será el raptor de Alicia, y Funes uno de los grandes potentados del caucho. El primero será humano y morirá de las manos del narrador, mientras que el segundo, convertido en institución, en sombra, en presencia intangible no puede ser muerto. “Funes es un sistema, un estado de alma, es la sed de oro, es la envidia sórdida”.
Tres son las mujeres que presenta el libro, personajes secundarios pero imprescindibles para la trama. Alicia, una dulce joven citadina, la niña Griselda una criolla de carácter y recursos, y la turca Zoraida, una voluptuosa mujer de negocios. Las tres permitirán que la trama avance, se desarrolle y llegue a su conclusión, siempre tomadas como elementos presentes, eróticos y distantes de los demás elementos de la novela, como si fueran regiones alejadas, con sus propias reglas y su propia barbarie.
En la novela hay varios temas tratados que resultan de interés: La imposibilidad de tener un mapa de la selva, convirtiéndose esta en un espacio vacío en la frontera entre Colombia y Venezuela. La potente descripción del sufrimiento de los caucheros como documento social resumido en una línea en el libro: “Cuente usted con que la novela tendrá más éxito que la historia” y la fotografía de la cicatriz del árbol y de la espalda retratadas por el fotógrafo francés como documento para buscar la justicia en un espacio sin justicia posible.
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La Vorágine: (Obra completa en PDF en la Biblioteca Ayacucho)
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Comentarios
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1
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| De: Nfer |
Fecha: 2007-06-24 12:26 |
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En casa de mis padres hay un libro que recuerdo bien: "El árbol que llora".
Me resultó imposible encontrar el libro por la internet.
(más imposible es sacar un libro de la biblioteca de mis padres, pues saben que no lo devolveré :p)
Pero recuerdo bien el argumento: las plantaciones de caucho, la ambición humana...
Debo haberlo leído hace 40 años o más. Me gustaría saber si existe (¿o lo imaginé?.
Gracias por recordármelo.
:)
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| De: Gabriel Báñez |
Fecha: 2007-06-24 15:10 |
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Muy buen sitio, Miguel. A propósito del post recordé un ensayo de Etiemble sobre la cantidad de árboles talados y su relación con la cultura. Así como uno de Gabriel Zaid. Un abrazo. Que rosebud permanezca así.
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