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Frankenstein Desencadenado

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"El tiempo y el espacio se han salido de quicio, por así decir. Ya no podemos ni siquiera confiar en el ordenamiento de la progresión temporal; quizá mañana será la semana pasada, o el siglo pasado, o el tiempo de los faraones. El Intelecto ha hecho de la Tierra un planeta peligroso para el intelecto. Somos víctimas de esa maldición que cayó sobre el barón Frankenstein en la novela de Mary Shelley; por pretender dominar demasiado, hemos perdido el dominio de nosotros mismos." -- The Times, 20 de agosto de 2020

"Frankenstein Desencadenado"


Frankenstesin, o el moderno Prometeo es para el escritor Brian Aldiss la primera novela de ciencia ficción moderna, no sólo por la utilización de la ciencia como elemento fundamental de la narración sino porque convierte a la ciencia en un personaje más, temible y peligroso, y conversa sobre la preocupación de cómo el hombre se enfrenta a su propio intelecto.

No es extraño entonces que la admiración que Aldiss tiene por aquel científico torturado por el horror causado y aun hambriento de conocimiento se convierta en uno de los personajes de la novela "Frankenstein Desencadenado". En esta la ciencia ha destruido el tejido no solo del espacio sino del tiempo cuya estructura poco a poco empieza a desencajarse. Fragmentos de pasado se cruzan en el presente, territorios alejados chocan con nuestra realidad. En uno de aquellos choques temporales Joseph Bodenland antiguo miembro del gobierno del año 2020 se pierde en el siglo XIX. Pero la historia no es de viajes en el tiempo, sino que en una taberna conocerá a Victor Frankenstein, el creador del monstruo, y junto a él descubrirá al horror que lo tortura. El hombre racional pronto se enfrentará a lo irrazonable: Una mujer es acusada de un crimen que un monstruo cometió, y él se verá en la misión de intentar salvarla, o al menos salvar a la humanidad de esta ciencia corrupta.

Aldiss crea con esta novela no sólo un homenaje a este gran libro sino que logra una notable novela que combinará la ciencia ficción con el terror victoriano donde la ciencia empieza a surgir como un ente al mismo tiempo benigno como maligno. Y como el centro vital de este reino victoriano conoce a Mary Wollstonecraft, que después será conocida como Mary Shelly, a Lord Byron y al mismo Percy Bysshe Shelley, quienes desde la poesía y al arte discutirán y hablarán de los problemas que los afectan,

Mary Shelly, la verdadera autora de Frankenstein desconoce que a poca distancia de ella se está desarrollando la trama que su enfebrecida imaginación está creando. Aldiss se confesará admirador de Mary Wollstonecraft Shelly permitiendo que su personaje, Bodeland, se enamore de esta preciosa criatura victoriana cautivada por la ciencia y la muerte en una dulce escena que aúna épocas, tiempos y aleja de si todos los horrores.

La escena final casi extraída de los libros de aventuras de la época (pienso en Poe o Lovecraft por ejemplo) se convertirá en una inacabable persecución en regiones árticas donde el narrador, ausente de su propio siglo, del tiempo mismo, persigue a esos dos seres monstruosos.

Vale la pena rescatar la horrenda descripción de los monstruos que crea Frankenstein donde Aldiss logra ir más allá que la misma Shelly.

El croquis representaba a un ser humano. Los rasgos de la cara estaban apenas esbozados; los cabellos flotantes, y los órganos genitales, dibujados con mayor cuidado, revelaban que la figura era femenina. Las desviaciones de la anatomía humana normal aparecían marcadas en rojo. La figura dibujada tenía seis costillas extras, lo que acrecentaba considerablemente las dimensiones de la caja torácica. También el aparato respiratorio había sido modificado, de manera que el aire entraba por la nariz, como es habitual, pero salía por unos orificios detrás de las orejas. Un croquis de detalle, ampliado, mostraba la epidermis; aunque no pude interpretar los símbolos al pie, parecía que la idea era reducir la sensibilidad de la piel, eliminando de las capas más superficiales nervios y vasos capilares, desarrollando así sobre la carne una especie de membrana coriácea que haría a su dueño prácticamente inmune a las temperaturas extremas. El conducto genitourinario también había sido alterado. El sector vaginal estaba destinado exclusivamente a las funciones de la procreación; en tanto que en el muslo había una especie de pene rudimentario, por donde se expulsaba la orina. Observé este detalle con cierto interés, pensando cuantas cosas diría a un psicólogo acerca de los procesos mentales de Victor Frankenstein en esta época de su compromiso con Elizabeth.

Fuente: Ciencia-ficcion.com



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Comentarios

1
De: lucas Fecha: 2008-07-16 21:15

no ta muy bueno...



2
De: lurdes Fecha: 2008-07-16 21:16

me encanto...podrian hacer otro igual?¿...jaja...



3
De: pepe Fecha: 2008-07-16 21:18

apesta jej...e horible..aquien le puede gustar esta porqueria..juajua..



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