El forasteroInicio > Historias > Thanksgiving
Tags: Hay una sensación de extrañeza al participar en una fiesta que no tiene ningún significado para uno, y en cambio está fuertemente cargada para el resto. Thanksgiving, el día de acción de gracias, es lo que para nosotros sería la navidad, el espacio para reunirse con toda la familia y comer (saben lo que dicen de la comida y el cariño). No tiene la presión de los regalos, pero si tiene la incomodidad de miembros de la familia a los que nos se ve mucho. Pero a pesar de eso, hay una sensación de alegría, que recuerda a la seguridad infantil, a la comida de la abuela y los momentos en familia. Todos están más amables y contentos estos días a pesar de la presión de los trabajos finales. Sin tener los mismos recuerdos, el mismo sentimiento, es como caminar a gran distancia del resto, imitando las felicitaciones y los lugares comunes pero sin terminar de entender lo que ocurre. Te despides de todos los amigos que regresan a casa, viajan a ver a la familia que no han visto en mucho tiempo y los que se quedan se ofrecen a cocinar, a organizar una comida cacera para todos los que no conozcan la fiesta.
Viajes
Es extraño pero me gusta ese olor de aeropuerto de café viejo y bollos de canela y aliento alcohol y equipaje nuevo. Me gusta cuando la gente intenta ver los tickets de otros pasajeros mientras esperan en fila en las puertas de embarque, mirando los asientos asignados como si estuvieran dándole una mirada a sus nuevos compañeros para el proyecto de ciencias en el colegio. Me gusta que todas las cabezas simultáneamente suban y se zambullan en la turbulencia como si todos estuviéramos cabalgando el mismo caballo gigante. Todos estamos cabalgando el mismo caballo gigante y algunos de nosotros llevamos café caliente. Me gusta mirar a la gente reaccionando bien, o no tan bien, a la falta de espacio personal. Mi codo tocando tu chaqueta. Su pie está medio sobre mi bolsa. No hay ningún lugar a donde ir sino un poco sobre el otro. Es incómodo al principio, pero después de una hora o así, estamos más cómodos con estos contactos que con alguna gente con la que hemos tenido citas. Quiero decir, pasas horas con sus rostros a una distancia pre-beso, y cuando duermes lo haces junto al otro y cuando despiertas bostezas mirándose lo primero en la mañana. Algunas veces, en la multitud, veo alguien que me resulta familiar, pero no lo conozco. Me pregunto si será alguien con quien me senté en el avión alguna vez. Nos sentimos cómodos con el otro, no como extraños, pero no decimos ni hola. Buenos y seguros viajes este fin de semana. Escuchando: el soundtrack to Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Texto Original: Brigitte Dale Referencias (TrackBacks)URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/53580
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