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Lejos del Carnaval

Carnavald e Oruro Ya se escuchan tambores en la lejanía. En las calles los pepinos se roban muchachas y misteriosos enmascarados invaden Venecia, grupos de música toman por asalto plazas y plazuelas. En el perfil de la luna se puede ver la endemoniada sombra de la diablada y si se le levanta la falda, el apretado tanga brasileño. En grandes ollas se comienza a preparar el puchero de carnaval y las cervezas crean burbujeantes ríos dorados. La música estalla en todas sus variedades, trompetas y pitos, platillos y canciones. Se puede adivinar el suelo lleno de mixtura, los árboles de serpentina y las camisetas blancas de las muchachas transparentes por tanto globazo. El carnaval ya se acerca, la última gran fiesta pagana...


Y yo estoy lejos del Carnaval, atrapado una gélida mañana de invierno en que el rostro casi duele por el frío. Aquí las únicas máscaras que se ven la usa la gente que no se las quitan todo el año. La única carne es la orgánica y sin antibióticos que se consigue en los supermercados naturistas... En el sur cálido de este mismo país, por su historia reciente francesa, española y caribeña, se sigue celebrando un Carnaval con pasión pagana y desenfreno total. El Mardigrass de New Orleans, es quizás tan interesante y grande como las otras grandes fiestas de carnaval: Oruro, Río, Venecia. Todas ellas están llenas de sensualidad y locura. Un homenaje profundo a nuestros instintos más humanos y más animales, una ofrenda a los dioses de la fertilidad, a nuestros antepasados más remotos. Una fiesta que nos hace recordar qué tan humanos somos. Pero en el resto de este país, salvo contadas excepciones el Carnaval no existe o se ha olvidado. Y es triste comprender que una tierra de tantos inmigrantes como esta no deje contagiar esta fiebre antigua que nos llama a abrazaron a cuerpos calientes, a olvidar por un momento la moral y las buenas costumbres. A ponernos la máscara, que es la mejor manera de quitársela de verdad, y a perderse en uno mismo.


Así que aunque estemos lejos del carnaval, cubramos nuestro rostro con una máscara, abrasémonos de la cintura de una china supay, enredemos como serpentina, y brindemos por dioses antiguos y misteriosos.


Temas: Articulos | 1 Comentarios | Link
El forastero | 2008-01-31

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Comentarios

1
De: mev Fecha: 2008-02-01 15:34

Muy buena la descripción del carnaval real y de su metáfora.



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