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Historias > LEGO como literatura

Son 50 años de LEGO, el mejor juguete del mundo. Y para muchos, algo más que un juguete. Se ha escrito mucho sobre el tema, se han publicado cifras (como en el artículo de donde sale la imagen: LEGO Brick Timeline), se ha utilizado LEGO para construir, para aprender y para enseñar. En la novela "El mundo de Sofía", los ladrillos de LEGO tiene la misma fuerza metafórica que la filosofía de Demócrito que hablaba de los bloques de la vida fundando la teoría atómica.
El renombrado escritor Douglas Coupland en alguna ocasión dijo que los ladrillos de LEGO representan un "lenguaje en si mismo", y como sólo un ejemplo recuerda:
Mis dedos todavía tenían que extraña sensación de hormigueo. Yo estaba todavía en la parte inferior de la caja una única pieza. Qué sonido. ¿Recuerdas ese sonido? ¿La piezas sueltas agitándose en la parte inferior de una caja de LEGO? Cuando estoy construyendo cosas en mi mente, llamo a eso "shapehead" (Cabeza-forma). Cuando tengo shapehead, no puedo dormir, podría seguir construyendo y construyendo...
Artículo original
Y ese texto sólo puede ser comprendido por alguien que alguna vez haya hablado el lenguaje LEGO. Que haya visto formarse las figuras en su cabeza antes incluso de tener la ficha en la mano y escarbar y escarbar en una caja llena de piezas hasta encontrar la forma exacta.
Durante mucho tiempo pensé que construir naves o casas en LEGO era muy parecido a ser ingeniero y fabricar los mismos modelos en la vida real. Y que el camino de literatura que elegí se alejaba de mi infantil afición. Pero hoy pienso que jugar con LEGO es muy parecido a escribir:
Primero tienes que conocer las fichas que tienes en tu caja a la perfección. Después tienes que tener una idea aproximada hacia donde te puedes dirigir. Una vez sepas eso tienes que ponerte manos a la obra y empezar a buscar las piezas y ordenarlas en el forma correcta. Pero siempre pasa algo, una nueva ficha que descubres, una figura que no habías imaginado, que te hace reestructurar todo y el resultado al que llegas es mucho más maravilloso y sorprendente que el que habías pensado a un inicio. Y después de admirar tu obra, la desarmas y empiezas a jugar de nuevo.
Si seguimos con la metáfora del LEGO como lenguaje, podemos entender que esas brillantes cajas que llegan con espectaculares imágenes son como grandes libros. Libros que te pueden tener atrapado hasta que has logrado encajar la última ficha, y mientras lo has hecho has vivido en barcos piratas o naves especiales. Pero la mejor parte para mi siempre fue, después de terminar la figura que te propone la caja empezar a crear algo nuevo. Usar las fichas desconocidas, los nuevos trucos que acabas de aprender, mezclar todo eso con tus fichas antiguas y explorar nuevas posibilidades.
Los ladrillos de LEGO son como el lenguaje, y jugar con esas brillantes fichas de colores es como hacer literatura.
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Comentarios
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1
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| De: LMO |
Fecha: 2008-02-04 15:55 |
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:) ¡Me encanta el LEGO! :D
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