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Historias > Guerra al gran hermano
Las cámaras de circuito cerrado son cada vez más un elemento omnipresentes de la ciudad. Hoy en día es imposible calcular cuantas veces al día nuestra imagen es grabada por estos artilugios y guardadas en gigantescas bases de datos, en oscuras habitaciones de empresas privadas y gubernamentales. De una forma mucho más obsesiva que la imaginada por Orwell, esta vigilancia permanente realizadas por mil ojos mecánicos no está coordinada por una única fuerza, un único ministerio. Hoy en día es imposible saber quién tienen almacenados nuestros rostros junto a la de millones de otras personas. Hoy el termino "seguridad" viene de la mano del de "vigilancia".
Es por esto que este artilugio es potencialmente peligroso, un instrumento más en la guerrilla urbana que intenta rescatar nuestra imagen. Se trata de un LED que emite una intensa luz infraroja. De esta manera un halo de luz, invisible para el ojo humano, borra nuestro rostro de las cámaras de vigilancia. No es otra cosa que el pasamontañas del futuro en la próxima guerra contra las máquinas.
Este artilugio (gracias boingboing) fue desarrollado para una exhibición alemana (URA/FILOART). (Link de la traducción al inglés).
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