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"En Salvaje Compañía" y lo fantástico |
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Según Todorov y su “Introducción a la literatura Fantástica”, la fantasía es un espacio liminar que se encuentra entre lo realidad y lo maravilloso. Tanto la realidad como lo maravilloso se caracterizan por la coherencia de sus reglas internas. La completa aceptación de que el espacio en que nos movemos tiene una coherencia propia y sabemos de la existencia de una lógica propia para todos los fenómenos. Un ejemplo sencillo apoyándose en un cliché: Lo vivido dentro de un sueño cumple sus reglas internas y lo aceptamos sin ninguna duda mientras soñamos, y sigue manteniendo su coherencia cuando despertamos al existir una separación clara entre ambos.
Lo fantástico, entonces, surge de la duda. El germen de incertidumbre de que lo ocurre no cumple las reglas establecidas. Existe una posibilidad lógica, pero por algún detalle o elemento extraño no es posible encerrarlo completamente dentro de ninguno de los espacios. En la misma explicación del sueño, el hecho de que algo de lo soñado aparezca al despertar (como en el final cliché de muchas historias) llena de dudas y confunde ambos universos. Esta duda puede darse tanto en el personaje como en el lector y partir de ese germen es de donde surge lo fantástico.
En la novela "En Salvaje Compañía" de Manuel Rivas existe una clara distinción de dos universos con reglas propias que conviven en el mismo espacio. El primero, el mundo de Rosa. El pueblo de Galcia donde ella vive. El segundo es el mundo de Don Xil y de la "compaña" animal, los 300 cuervos y el rey de Galicia. Este mundo animal de antiguos pobladores.
El momento de la fantasía surge gracias a dos personajes. Simón, futuro rey de Galicia, acompañado de su valiente corcel y de una bandada de cuervos y viviendo en el espacio de Rosa, pero al mismo tiempo desplazándose hacia este espacio de lo maravilloso que esel mundo de las pruebas fantásticas y en último caso su nuevo “reino”.
El segundo personaje que realiza el viaje de un espacio al otro es el de Misia. Considerada una Meiga y que volverá convertida en una Raposa además de reunir a su vera a los animales, y ser anunciada su muerte por los cuervos.
Pero a pesar de que el mundo de lo real y de lo maravilloso está frecuentado por varios personajes que llenan de duda, y por lo tanto de lo fantástico, el eje pivotal que generará esta sensación de duda es el del personaje central: Rosa. Ella se encontrará con el milagroso mural en la iglesia, intentará cazar al ratón (Don Xil), compartirá las historias de Misia, matará a la Raposa y vivirá observada por los cuervos. Es así que la duda que surge alrededor de este personaje, más que la duda que ella siente, será la que fundamente lo fantástico en la historia.
Pero también estos tres personajes, Simón y Misia, por un lado, y Rosa, por el otro, que se convierten en puentes no sólo entre lo real y lo maravilloso. Sino entre lo rural y lo urbano, entre lo antiguo y lo moderno y entre la vida y la muerte. Sin nunca estar en ninguno de los dos espacios pero viviendo en el espacio liminal que es el de lo fantástico.
El elemento distinguidor de esta novela es la existencia paralela y en el mismo espacio de estos universos opuestos. Rosa y la don Xil viven en la misma cas. La televisión (urbana) ha invadido el pueblo. El mismo pueblo vivo se encuentra sobre un pueblo hecho de huesos y de botones. El descubrimiento de que estos espacios aparentemente separados se unen al final será la conclusión a la que llega la novela.
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