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Historias > Calvin, 25 años después
La comida fue espléndida, una de esas veces que todos terminan medio adormilados pero felices. De todas maneras la madre de Calvin y Susana se levantaron para preparar el café y discutir sobre el problema que tenía el mayor de los nietos en el colegio. La madre de Calvin tenía mucha experiencia con eso, por lo que Susana escuchaba atentamente las historias y anécdotas sentada en la silla de la cocina.
Los hijos de Calvin y Susana habían subido a toda velocidad después de la comida al piso superior para conectar el XBox que habían traído, y salvo algunas peleas y exclamaciones de dolor, los dejarían tranquilos.
Mientras tanto en la sala, Calvin y su papá pasaron a los sillones y este último aflojó el cinturón varios puntos. Desde que se había jubilado había ganado unos cuantos kilos. Estuvieron en silencio un rato, la relación entre ambos siempre fue algo tirante aunque en este último tiempo habían aprendido a conversar como adultos sin discutir.
Después de un rato de silencio el padre recordó algo muy antiguo. Uno de aquellos recuerdos cálidos en el pecho pero que están llenos de tristeza al mismo tiempo.
- ¿Y no lo extrañas, hijo? - Calvin sabía de quien hablaba, y aunque no pensaba mucho en él sabía exactamente a qué se refería, y esa calidez y tristeza que sentía su padre también entró en él.
- A veces, cuando estoy escuchando música. Esas canciones que complementan perfectamente lo que estamos haciendo. A veces pienso en él, sobretodo cuando los niños están tranquilos y Susana ha salido con sus amigas. O cuando con el coche tengo que salir un momento de la ciudad y los árboles de la carretera filtran el sol. No se, es muy extraño recordarlo, como si en realidad hubiera existido y un día se marchara para siempre, o peor. Como un amigo que muriera y no tuviera una tumba donde podría ir a recordarlo y ponerle flores.
- ¿Y tus hijos?.
- Ellos están en su mundo, pero es tan diferente. Intento sacarlos a pasear al campo que hay detrás de casa de vez en cuando, pero les interesan cosas difíciles. Su XBox por ejemplo, no se separan de ella.
Se escucharon las voces de las dos mujeres acercarse a la sala.
- ¿Lo hablaste con Susana?
- Al principio si, cuando estábamos de novios. Pero sentía que me miraba de una forma extraña cuando le contaba. Sabes, hay días, sobretodo cuando el trabajo se hace pesado o los niños están muy irritables, que me dan ganas de salir por la puerta trasera y marchareme. Tomar la mochila y emprender en dirección de Yukon, o de cualquier lugar como ese. En ese momento si pienso en él, como si me llamara de algún lado. Pero después se me pasa.
Las mujeres se habían quedado en silencio junto a la ventana. Susana llamó con un gesto a Calvin que se levantó del sofá y fue a su lado. Se acomodó detrás suyo pasando las manos por su vientre y buscó lo que ella le indicaba.
En el patio Sussy, la menor de los hijos se había aburrido de sus hermanos y había salido sola al jardín. Estaba sentada en el suelo y hablaba con un viejo tigre de peluche que los abuelos le habían regalado hace un par de navidades.
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