El forastero


Inicio > Historias > Hablando solo

Hablando solo

Me encontraba leyendo en un café Starbucks cuando aquel hombre entró, compró un café y se sentó en el sillón a pocos metros de mi. Saludó a un par de muchachas que entraron y poco después su mirada se perdió en el vacío. En ese momento no le di ninguna importancia, pero tuve que levantar la vista de la novela cuando le escuché su voz. Tenía un tono grave, como si hablara desde el fondo de una habitación con mucho eco, por eso mismo no podía entender las palabras aunque me encontraba muy cerca. Pero lo que resultaba algo inusual es que hablaba solo. No tenía un teléfono pegado al oído como al principio sospeché, únicamente la mirada vacía perdida en alguna idea o recuerdo, la mano derecha sobre su regazo y la izquierda en el café y hablando a medias entre el discurso y la confesión secreta. Llevaba una identificación de la universidad por lo que imaginé que trabajaba allí. La universidad contrata normalmente a personas con algún tipo de desorden mental para que realicen tareas sencillas. Pero él, salvo por su mirada perdida y su rostro algo particular, y el hecho que estaba teniendo una larga conversación con él mismo o alguien que no podíamos ver, podría pasar por cualquier otro profesor o administrativo.

Siempre me han intrigado las personas que hablan solas, ya sean insultos mascullados en voz baja que quizás creen que nadie escucha, como las largas conversaciones coherentes dirigidas al vacío. ¿De qué hablarán?, ¿Usarán los mismos vicios a los que nosotros acudimos permanentemente, las mentiras, las explicaciones falsas, la retórica insulsa, o quizás pueden hablar con franqueza y honestidad sabiendo en la parte más cuerda de su cerebro que nadie les descubrirá ese pecado?.

Escuché la palabra libertad varias veces. También cambiaba de mano y observaba hacia un costado con aprensión. Parecía algo disgustado, o quizás únicamente apasionado intentando convencer de sus argumentos. Después de un largo rato se fue quedando callado, hablando de vez en cuando como si contestara. Se fue hundiendo en el sillón con su café quizás intacto. Quién puede decir qué escuchaba ahora. ¿Explicaciones o razones?, ¿quizás una drástica lógica que nunca conoceremos?. Finalmente se levantó, se largó un largo y sonoro pedo, saludó a las camareras que se despidieron amables usando su nombre, y se marchó dejándome con la duda de lo que acababa de ocurrir delante mío, y con ganas de levantar mi voz al vacío para ver si merecía alguna respuesta.


Temas: Cronica | 0 Comentarios | Link
El forastero | 2008-04-15

Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://elforastero.blogalia.com//trackbacks/56851

Comentarios

Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 38.103.63.16 (fb547fdcf1)
Comentario

Entradas Antiguas


Sindicación

Busca dentro del Blog

El Otro Tigre


Personales

Meta
  • Blogalia
  • imagen
  • BloGalaxia
  •  Bitacoras.com
  • Add to Technorati Favorites
    Arts & Entertainment Blogs - BlogCatalog Blog Directory

Adicciones

Web Comics

  • eXTReMe Tracker


Licencia


Miguel Esquirol Ríos - Under Creative Commons
Año 2006 - V. 4.0