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Historias > Johnny
Llegó con el nombre de Johnny, arrastrando las erres como en inglés y con camisetas de marca. Pero a pesar de eso un gigantesco grupo compuesto de familia, amigos y la ex-novia lo recibieron en el aeropuerto y pocos días después reconocían en ese sonriente y bronceado rostro a su amigo de siempre que se había marchado hace varios años a los Estados Unidos.
Pero él no se quedó quieto. Pronto estaba organizando fiestas y parrilladas para los amigos. Le compró a su madre un coche nuevo y un teléfono celular con cámara para su hermanita menor. Lo vieron pasear de la mano con su ex-novia y algunas de las amigas de ella dijeron que él ya hablaba de matrimonio. Cuando el sol se empezaba a poner al lado de la piscina les explicó a sus amigos que venía con ganas de armar un negocio. Traía contactos en Chicago y Boston, y tenía una platita ahorrada para hacer algo grande.
Consiguió varios socios, alquilaron un pequeño local y convenció a varias familias que invirtieran el dinero que mandaban sus esposos de Estados Unidos. Su idea era aprovechar todas las remesas que llegaban de Estados Unidos para invertirlas en lugar de únicamente gastarlas. Una vez todo organizado tuvieron una gran fiesta de inauguración y acompañaron a Jhonny al aeropuerto. Tenía reuniones en varias ciudades de Estados Unidos. Se entrevistaría en las comunidades de Bolivianos en Washington y Virginia. Llevaba el proyecto armado de esperanzas y deseos. Cuando se subió al avión la ex-novia de Johnny, ahora su prometida, los amigos y la familia se encontraron llorando.
Una semana después no habían recibido respuesta a varias cartas, pero las noticias empezaron a llegar. Nadie en Virgina conocía a Johnny, un familiar en Chicago recordó a un chico que estuvo durmiendo en el sofá de su casa un par de semanas. Un recién llegado de Washington dijo que lo conocía, pero al última vez que lo vió estaba metido en problemas y había pasado dos meses en la cárcel.
Cuando revisaron las cuentas de banco de los socios vieron que no había dinero. El local que había comprado y amueblado estaba vacío, los documentos del proyecto que con tanto cuidado había escrito Johnny para presentar a los inversores eran solo letras y números desordenados sin ningún sentido. La madre de Johnny tuvo que devolver el coche por falta de pagos y al teléfono de su hermana se le acabó el crédito tres días después.
Cuando Johnny llegó a Washington DC, la ciudad de Estados Unidos con más inmigrantes Bolivianos trajo regalos para todos y recuerdos de sus familias. Se alojó en la casa del amigo de una prima y organizó una fiesta para todo el pueblo con Singani San Pedro. Había llegado con muchas ideas para negocios...
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Comentarios
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1
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| De: utopico |
Fecha: 2008-04-30 06:05 |
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buen ejercicio, me gusta lo circular del relato. Con toda humildad creo que podrias trabajar un poco mas el cuarto parrafo.
buen trabajo,
saludos!
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utopico, gracias por el comentario: Si, tienes razón, yo tampoco estoy muy contento con ese parrafo
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3
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| De: GB |
Fecha: 2008-04-30 18:16 |
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Hola,
Algo que tal vez quieras cambiar: Maryland es un estado, no una ciudad.
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