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Historias > Placer y muerte
Cuando Freud dijo que el subconciente humano está regido por dos fuerzas primordiales, el Eros y el Tánatos, la búsqueda del placer y de la muerte, no sólo estaba abriendo la puerta para entendernos mejor a nosotros mismos, sino que sin saberlo estaba dando la clave a biólogos, astrónomos y físicos en todo el mundo.
El universo mismo se mueve por esas dos pulsiones. La entropía, esa magnitud de energía que no puede ser utilizada y que nos lleva hacia el caos, no es otra cosa que la pulsión de la muerte que regula el universo. Las fuerzas de interacción fundamentales de la física, nuclear fuerte, interacción nuclear débil, grabedad y electromagnetismo, son solo formas diferente de una pulsión de placer al que cada átomo se ve destinado.
Los planetas y las estrellas se mueven en una seducción cósmica, la luz y todas las formas de energías producidas son solo radiaciones del placer que sienten los astros. Las supernovas son orgasmos estelares y los agujeros negros y la fuerza que tira a la materia hacia ellos no es otra cosa que la pulsión de muerte que toda la materia siente en su interior.
No es el instinto reproductor el que mueve a los animales y el que provoca la evolución de las especies. Es la carrera descontrolada a la muerte que todos los seres vivos sienten, y en la reproducción encuentran la única opción de supervivencia. De la misma manera el cortejo y la seducción no son los métodos para permitir la procreación, son una meta en si mismos. Los cantos de las ballenas, los bailes de las abejas, el ronroneo de los felinos son demostraciones del sublime placer que el hecho de estar vivos les da.
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