La fundación mítica de internet (IV)
En una oficina atestada de libros, viejos planos de conexiones eléctricas y fotografías de promociones universitarias destaca un singular reloj. Los números en lugar de estar ordenados de izquierda a derecha están ordenados a la inversa. Y las mancillas corren también en dirección contraria. La hora es exacta pero el trabajo de leerla se hace difícil. Este era el reloj de la oficina de Grace Murray Hooper (1906–1992) y resume su idea de creatividad e innovación.
Le decían “Amazing Grace” como la canción cantada en las iglesias, por coros negros de voces dulces. Amazing Grace (o Asombrosa Gracia) o la Almirante Grace Cooper fue uno de los principales espíritus detrás de la tecnología de la informática y más exactamente de la programación.
Su idea era que programar en código de ordenador (0 y 1) alejaba esa habilidad de las personas. Ella quería poder programar en Inglés y que el ordenador la entendiera (o que el programa sea compilado en código binario). Grace Hooper desarrolló el primer compilador B-O compiler, el lenguaje FLOWmátic y finalmente el programa actualmente usado COBOL.
Sin uniforme parece una amable abuela con más picardía y habilidad que nosotros y las manos casi rígidas por años de tejidos. Pero el cabello fuertemente recogido en la espalda, el uniforme militar impecable y las gafas de gruesa montura, apenas nos revelan la mujer llena de ideas y de habilidades informáticas nada parecida a nuestras propias abuelas. Sus manos casi rígidas han trabajado con cientos de ordenadores, han desconectado tubos de vacío, han perforado tarjetas. Aun así es difícil imaginarla frente a las primitivas MARK I, unos monstruos que apenas entraban en una habitación y que ella consideraba casi sus mascotas.
Pero no fue sólo programadora, la agradable anciana fue importante profesora y divulgadora. Hablaba mejor con jóvenes de veinticinco años que con los viejos y desconectados de cuarenta. Explicaba que la peor frase que el ser humano tiene es “...pero siempre se ha hecho así” y juraba dar caza a cualquiera de sus alumnos que se atreviera a utilizarla.
En los años de trabajo programando con los gigantescos ordenadores MARK II en la universidad de Harvard ella y su equipo detectaron un error en la programación. (Errores similares desde la época del telégrafo eran llamados “Bugs” o bichos). Después de revisar con atención las gigantescas series de Relays encontraron el problema. Una pulga había sido atrapada en el panel F del Relay 70. Los operadores retiraron el insecto y lo pegaron con celo a la hoja de rutas con la siguiente entrada: “El primer caso real de un bug (bicho) encontrado”.
Pero más importante quizás que sus trabajos y logros, fue quizás su visión. Grace Hooper trabajó con los ordenadores en el ejército pero pudo prever como científica que estos tenían un mayor futuro en el exterior y dejó el uniforme, sin dejar sus proyectos e investigaciones, para trabajar en el laboratorio de computación de Harvard. Supo predecir la importancia que llegarían a tener los ordenadores y la presencia cada día más común de estos en la vida cotidiana. Su lucha fue por hacerlos más entendibles y cercanos y por educar a los jóvenes para que crearan nuevos caminos para acercarse a ellos, y por lo tanto pudieran abrir nuevas puertas al futuro.
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