Recuerdos de Antonio Rabinad
El que de verdad ama los libros sabe deshacerse de ellos y dárselos a alguien que los disfrute igual. La parada del mercado de libros de Sant Antoni que Antonio Rabinad llevaba era justamente esto, un lugar de alguien que amaba los libros. De pocos puestos de libros que he conocido en mi vida pocos podía decir que el escritor había leído o al menos conocía bien todo el material que ofrecía. Libros antiguos, de segunda mano, como queridos amigos a los que dejaba ir poco a poco para que alguien más los disfrute.
Anotnio Rabinad fue este escritor que amaba los libros. Ayer, muerto a los 82 años, dejará un lugar vacío en el mercado sant antoni, un lugar vacío en el espacio de los grandes escritores. Un escritor que ha visto crecer la literatura, perteneció al grupo conocido como Escuela de Barcelona, fue contemporáneo de los escritores del boom, tuvo en sus manos el manuscrito de 100 Años de Soledad cuando Carmen Balsells lo estaba leyendo y vivió cerca de Carlos Barral cuando Barcelona era el destino de los más jóvenes y talentosos escritores de latinoamérica.
Hace unos años, tuve la suerte de poder conversar de él justamente sobre este tema. Su relación con el boom y sus experiencias principales. Aquí la entrevista recuperada como homenaje a este gran escritor y amante de los libros:
“El boom fue inventado por Donoso”
Compañero generacional de Barral, Gil de Biedma, Marsé o García Hortelano, Antonio Rabinad decidió hacer la guerra por su cuenta. Lo buscamos un domingo por la mañana en el mercado San Antonio donde tiene un puesto, para conversar sobre la generación y la época que le tocó vivir. Carlos Barral y Carmen Blacells en el ámbito editorial español y la mayoría de los escritores del Boom fueron del círculo de amigos donde se movió. Era un buen momento entonces para hablar de algunos recuerdos.
De familia inmemorialmente aragonesa, Antonio Rabinad nació en El Clot, Barcelona, en 1927. En 1947 publicó sus primeros cuentos en la revista Destino y a los 22 años escribió su primera novela, “Los contactos furtivos” (Premio Internacional de Novela 1952), con la que inicia la heptalogía "Un reino de ladrillo". Vivió en Francia y en Venezuela y en 1965 regresó a España y se dedicó a la literatura y al cine. Ha publicado varias novelas y ha obtenido distintos premios.
Entre sus obras destacan la experimental Memento Mori (1989), La transparencia, La monja libertaria, Juegos autorizados o el Hombre indigno (2000). Para el cine ha escrito los guiones de las películas El crimen de Carmen Broto, de Pedro Costa, Las crueles, Tiempo de silencio y Libertarias, en colaboración con Vicente Aranda.
¿Quién creó el Boom?
El boom fue inventado por Donoso pero él no era precisamente el número uno de los del boom. Fue bastante importante aunque no podría compararse con la altura de un Vargas Llosa o un García Márquez.
¿Cómo fue la experiencia de Donoso en Barcelona?
Para Donoso, Barcelona era una ciudad tensa, él era un hombre que había tenido problemas con los nervios. Me preguntó alguna vez si yo sabía de algún sitio donde poder vivir tranquilo en las afueras de Barcelona. Yo tenía un terreno bastante grande en el final de la selva del Vallès, en medio de árboles grandes, un sitio estupendo. Me dijo que le gustaría verlo porque estaría mejor que en la ciudad. Yo lo llevé y no le acabó de gustar. Es muy bonito, yo no sé si se lo hubiera alquilado. Entonces fue buscando por otros sitios hasta llegar a un pueblecito de Aragón que se llama... (duda) es casi la frontera con Cataluña. Allí se compró una casa de pagès. Esa casa la compró por 40.000 pts de entonces. Es una persona que sabe arreglar las cosas muy bien y cuando yo fui a verlo un día, la casa era una maravilla. Había reparado todo, me dijo – este es mi segundo oficio –. Porque era una maravilla, el parquet era nuevo, las puertas las había rascado con cuidado y después barnizado, esa casa valía 40 millones de pesetas. Le dije como había confianza – Este tendría que ser tu primer oficio – (se ríe).
Además era un pueblo fantástico, muchos extranjeros vivían allí, panameños, venezolanos, incluso catalanes. Las puertas estaban abiertas. Era un paraíso, yo no me podría acostumbrar a vivir así.
Lo que fue Cadaqués para Dalí y otros pintores
Sí, un Cadaqués rural y en el sur de Aragón. En cambio García Márquez quedó aterrado de Cadaqués, porque para llegar hasta allá hay que pasar por unas curvas y unos precipicios y ese día el clima que fue estaba jodidísimo. A partir de entonces a la carretera de Cadaqués la llamó la carretera de la muerte.
¿Y cómo era García Márquez?
García Márquez es un personaje humano de una cierta dimensión. Vargas Llosa por ejemplo es un tío muy preparado, muy concienzudo en su trabajo, inteligente, pero que no se puede comparar con el ángel que tiene García Márquez. Porque de verdad es un ángel. Yo vivía y sigo viviendo delante de la casa donde vivía su agente literaria, Carmen Balcells. Un día ella vino a mi casa y me dijo – te traigo una novela nueva que quiero publicar que se llama “Cien Años de Soledad” –. Me la dejó y me la leí en toda la noche. A la mañana siguiente cuando ella salió, porque era muy trabajadora y sigue siendo muy trabajadora, bajé y le dije cuando subía a su coche – Este libro es algo, acojonante. Es un libro que se lee de la primera página hasta la última sin que pierda en ningún momento la intensidad. Este libro es la hostia, es un libro maravilloso. –
Se dice que Carmen Balcells es la descubridora de García Márquez
Claro que si, cuando él llegó era muy joven, era sólo un periodista pero que había estado en muchos sitios. La gente le decía que era negro, pero no porque fuera de color negro, era alguien con el pelo muy negro y con la mirada que tenía él, pero tiene más bien unos rasgos de Oriente Medio.
Pero él es un gran tipo. Es una de las más grandes personas con las que me he encontrado, de verdad grande como persona. No como la mayoría de los escritores que hay ahora por aquí que escriben con cierta habilidad pero que no valen. Es un hombre muy humilde como tendrían que ser los escritores.
¿Incluso después de su premio Nóbel?
Sí. Incluso después del premio Nóbel. Habíamos ido a una fiesta, tenía a una chavala contra una puerta. Era una de esas fiestas en que se bebe y se mete mano. Y la chica tuvo que llamar a Carmen para que la salve. Pero incluso después del premio me saluda como siempre. Hay muchos escritores que después de haber ganado cualquier premio se comportan como imbéciles y ya ni te saludan. Este es un problema que tienen ellos, no es mi problema.
Da gusto ver que ni un premio Nóbel puede cambiar a una persona
Pero es muy difícil. Si a mí diesen el premio Nóbel (se ríe) en el supuesto caso que me lo dieran, que no me lo van a dar. Me costaría verdaderamente mucho esfuerzo para seguir siendo como yo, me tendría que ir a dar la vuelta al mundo, por ejemplo, para que cuando volviera estuviera todo más apaciguado. Para mí sería espantoso. Por el dinero que me darían y la molestia que me causarían. Además para qué. El premio Nóbel quería ser un premio a las personas que empezaban a escribir para ayudarles, no lo que es ahora.
Muchos dicen que fue Barral el que inició el boom.
Yo he sido amigo íntimo de Carlos Barral, yo trabajé con él, era director de una empresa que se llamaba “Difusora Internacional”. Carlos Barral empezó esta empresa para hacer conocer los acontecimientos del año y me pidió que me encargara de esta. Yo acababa de llegar de Venezuela, había hecho algo de dinero que aquí era mucho, pero igual no me iba a durar demasiado tiempo. Me había acostumbrado a salir cada noche. Le dije que vale y me convertí en el primer empleado de la empresa. Hacíamos los libros con muchas fotografías, con textos que yo encargaba a los escritores, a Paco Umbral, a Vásquez Montalbán, a Juan Marsé. A la gente más importante de entonces. Y ellos entraron a este juego porque eran amigos míos. Les contrataba y les pagaba, que además, como Vásquez Montalbán siempre necesitaba dinero, le iba muy bien.
Estuve 10 años en esta empresa hasta que tuve un problema. El súper ejecutivo de la cuenta tenía problemas con Carlos Barral. Era hijo de uno de los dueños, y a pesar de la amistad que tenía con Victor Seix que más o menos le salvaba de todos los problemas no pudo hacer nada. Cuando Victor Seix murió en Frankfurt atropellado por un tranvía le empezaron a hacer la puñeta a Carlos Barral. Y lograron echarlo lo cual me parece inaudito. Y como yo era muy amigo de él sabía que me iban a echar.
El problema era con el presidente de Seix–Barral que no quiero nombrar pero todo el mundo conoce. Lo que pasaba es que Carlos Barral era un tío extremadamente inteligente, pero ese aspecto lo ocultaba cuidadosamente. Es un tópico pero creo que se puede decir que Carlos Barral fue el editor más importante de la posguerra.
¿Que tipo de editor fue?
Con “Barral Editores” hizo libros de carácter, mucho más diversificado y de una calidad altísima. Aún ahora esos mismos libros son inencontrables, no se han reeditado, pero fueron libros únicos. El problema es la editora que tiene los derechos y no los utiliza.
¿Y el boom?
Lo que él criticaba mucho de lo que fue el boom es que se seguía esperando realismo mágico de Latinoamérica. Pero ese momento pasó. Está “Cien años de soledad” si eso no es realismo mágico no sé que es, pero fuera de ser realismo mágico es un increíble libro, y hecho con mucha inteligencia y sigue siendo el mejor libro de García Márquez. “El otoño del patriarca” por ejemplo también es excelente, los verbos exactos, los adjetivos precisos, García Márquez sufrió mucho escribiendo ese libro. Pero no te arrastra de la manera de “Cien Años de Soledad”. En ese libro también encuentras a Kafka, y a todos los libros que García Márquez leyó. Están todos los escritores sí tu té fijas un poco.
Pero el primero del boom fue “La ciudad y los perros” de Vargas Llosa.
Ese libro es absolutamente arrebatador, muy bueno. Es un libro con mucha inteligencia. Pero a Vargas Llosa se le acabó la cuerda en “Conversaciones en la Catedral”. Leí todo el libro dibujando con lápiz como estaba compuesto el libro, para entender su construcción y Vargas Llosa lleva esa construcción hasta la exasperación en la inteligencia. Está perfectamente amarrado todo, perfectamente estructurado. El problema es que ese libro era imposible de superar. ¿Sabes cuantas horas significaba estar en una mesa haciendo eso, escribiendo de esa manera?.
Pero sigue escribiendo
Pero sigue escribiendo, me gustan sus libros, pero por ejemplo ahora ha escrito un libro que habla de la vida de Gaugin. (se ríe) ahora Vargas Llosa utiliza las jherramientas que ya tiene, se va a la isla de Gaugin, habla con la gente. Se fue con su hija que es fotógrafa, se pasea por allá y construye un libro. Y es un buen libro, que se puede leer, pero nada más. Está bien que haga eso, son juegos, pero no se compara al Vargas Llosa de “Conversaciones en la Catedral”.
De todas maneras con Vargas Llosa uno siempre eleva la cabeza, mira para arriba y dice – allí está Vargas Llosa.
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Categorías:Literatura











